El Peje y Pepe Toño

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Prueba de ello es que en lo concerniente a la alta burocracia –secretarios de Estado, gobernadores, diputados, senadores y líderes sectoriales— la declaración de hace un año sólo repuntó la impunidad en México, como seguramente sucederá con los crímenes violentos que amenazan a todos. Hay que recordar que en su primer anuncio dijo declarar esa amnistía anticipada, porque lo que se necesita es justicia, no venganza. “No odiamos a nadie. Sencillamente deseamos lograr el renacimiento económico, social, político, pero, sobre todo, moral de México. Dicho de otra forma, se trata de inaugurar una etapa nueva de la vida pública del país, con un presidente que no está subordinado a ningún grupo de interés creado y que sólo tenga como amo al pueblo de México”.

En esa ocasión López Obrador disipó dudas al explicar que “respetamos a quienes sostienen la máxima de ni perdón ni olvido, pero no la compartimos. Podríamos decir: olvido no, perdón sí. En esta virtud, igual que en la honestidad, reside la esperanza de un mejor porvenir. Si hacemos a un lado el odio y optamos por el perdón, podremos caminar con el emblema de la honestidad hacia una sociedad mejor”.

Aunque únicamente falta saber la opinión de la Iglesia católica –con su máximo exponente en México, Norberto Rivera, acusado de proteger a sacerdotes pederastas— a la que también llegan las bendiciones anunciadas por el político tabasqueño, hasta los más alejados rincones se han escuchado exclamaciones de rabia a su propuesta. En cuanto a Pepe Toño, el precandidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional que no es del PRI, hay que resaltar su pronta gran contradicción al señalar en su discurso como representante priísta, que una de sus principales banderas es combatir el peor mal que impera en México: “Habrá –dijo– un combate frontal y definitivo a la corrupción, ni un solo peso al margen de la ley, ningún privilegio, más que el de ser mexicano”. Pero horas después al ser entrevistado por El País, con un lenguaje cantinflesco, evadió responder si actuaría contra quien fuera de la actual administración que nos ha colocado entre los más corruptos del mundo.

Reconocido es que la corrupción comprende al año más de 350 mil millones de pesos y que el exsecretario de Hacienda nunca levantó el dedo para señalar siquiera a uno de los culpables de este sexenio, cuando sus desvíos presupuestales y negocios son denunciados a diario por la prensa nacional. No obstante, quien será el candidato formal del PRI a la Presidencia de la República en febrero próximo había expresado minutos antes de su registro el pasado 3 de diciembre que “lo importante es atreverse, comprometerse por una idea” y prometer su entrega y pasión para que cada familia “viva con felicidad y justicia”.