Diario Basta!

Las drogas en México

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En días pasados tuve oportunidad de particular en un acto académico de altos vuelos, celebrado en la Universidad Complutense de Madrid, dentro del espacio denominado CÁTEDRA SOBRE DROGAS SIGLO XXI. En el evento participaron ilustres ponentes. En primer lugar, el Excelentísimo Embajador de Noruega en Colombia, Johan Vibe, precisó que en Colombia, gracias al acuerdo de paz con la guerrilla denominada FARC, la violencia en las calles había disminuido sensiblemente. En su exposición destacada, el diplomático precisó que el tema de los enervantes se encamina a un cauce institucional, con propósito de superar el drama de su ilicitud, y sus consecuencias terroríficas para la población civil.

La Dra. Elena Conde Pérez, destacada académica de la Complutense, mencionó los avances que en materia de legalización se han presentado en Canadá, señalando que ha contribuido de manera sensible para evitar crímenes y en especial un mundo tenebroso en la comercialización de estupefacientes. Su experiencia en el tema de la mariguana resulta estimulante, para pensar que todos los estupefacientes pueden manejarse bajo un régimen jurídico adecuado.

Por mi parte, expuse el drama de las drogas en México, en donde por momentos se ha pensado en regularizar en especial las llamadas drogas blandas. A final de cuentas, se mantiene una política persecutoria, cuyos resultados han sido un fracaso. Es evidente que en tanto no se establezca un marco legal, para el cultivo y la venta de las drogas, seguirán existiendo grupos criminales. Es la prohibición lo que produce un ambiente peligroso y desasosiego que evidentemente se debe superar.

En una gran cantidad de lugares del mundo, las drogas blandas han tenido una gran libertad para su venta y producción, algo que es imprescindible lograr en nuestro país.

México puede estar a la vanguardia, como un lugar donde se produzca y se venda, sin mayor obstáculo las drogas, no solamente blandas, sino todas en general. Entendemos que por el momento, si pensamos en darle un marco legal a la producción y venta de drogas, se estaría dando un paso agigantado para evitar la violencia en las calles. Más aún, se lograrían ingresos fiscales de importancia.

Lamentablemente, lo entendemos de manera muy clara, en México los que se oponen a la legalización de las substancias psicoactivas, son los grandes intereses creados, dentro de los cuales aparecen de manera destacada los hombres del gobierno. Son estos quienes reciben dinero en cantidades groseras, como consecuencia de la ilicitud en el manejo.

Es imprescindible entender que en lugares como Uruguay, Holanda y estados norteamericanos como Colorado, la legalización de las drogas lleva un importante avance.