Sergio Corona, el comediante de México

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Un actor admirable, simpático y de los más queridos por el público
Lili Brillanti

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Nacido en Pachuca (1928), tiene 2 hijas, Elizabeth y Elieth. Actor de cine, televisión, teatro y, lo más sorprendente, de… ¡ballet clásico, egresado de Bellas Artes!

Tiene una larga historia que contar e imposible de relatar en su totalidad para esta página. De la conversación solo puedo hacerles un breve resumen de la apasionante vida de nuestro personaje que supera lo escrito y recorrió toda América y España.

» Por favor, cuéntame del ballet y esa faceta impensable tuya.

Lo estudié a los 17 años en la Academia de Bellas Artes. Del 50 al 58 formé pareja de baile con Alfonso Arau –combinaba ballet y comedia– el Dúo Corona y Arau. Nos separamos y en el Cabaret de los Globos me presentaron como El Comediante de México. Así me califican desde entonces.

» ¿Se puede vivir del baile?

Estuve trabajando 9 años en El Señorial. Durante un show, un papá se acercó y me pidió que felicitara a su hija que cumplía 15 años. Bailamos el vals y se hizo costumbre. Cada 15 días había una quinceañera.

» ¿Tu debut profesional?

Fue en el Danicel, un cabaret en la calle de Uruguay. Bailaba regional: huapango y otros.

» ¿Y el cine?

En esa época hice una participación en Los 3 huastecos, con Pedro Infante. Era la Época de Oro del Cine Mexicano. Hubo una escena con cámaras por todos lados y cubriendo todos los ángulos. Bailé huapango con Pedro Infante y ¡sorpresa!: Voy al cine y la recortaron. Fue una de las mayores decepciones de mi vida.

» ¿El teatro?

Tuve muchos éxitos. Por tiempo, La Fiaca; por éxito, Sugar; ahora, Aeroplanos con López Tarso.

» ¿La televisión?

Tengo la suerte de que todos mis proyectos son éxito. La serie Hogar Dulce Hogar duró del 74 al 82, una vez a la semana, 9 años. Como dice el dicho va para 8, pero diarios, hasta en sábado.

En la segunda versión de la serie Hogar Dulce Hogar

» Háblame de tus padres.

Mi mamá, una gran señora, cariñosa, trabajadora, cocinera extraordinaria. Tocaba empíricamente la bandolina. Mi papá era abogado en la Revolución Mexicana. Por necesidad fue a trabajar a Chicago y logró ser director del periódico bilingüe Raza, que todavía existe.

» Percibo orgullo de tu papá.

Él tenía la costumbre de no entrar a misa y en mi Primera Comunión le dije que eso era pecado. Me respondió: “Sabes que te quiero. No te pego y quiero a tus hermanos. Tienen casa, ropa y comida. No peleo con tu mamá y no digo groserías. No falto a casa. El día que hagas todo eso puedes dejar de ir a misa”. En cierto modo, fue una lección de vida.

» ¿Influyó en ti?

Mi papá en Cuernavaca organizaba lunadas, montaba gradas y mi mamá nos ponía a bailar el Jarabe tapatío. Mi hermano Rubén leía los poemas de mi padre, que yo recitaba después como chambelán a las quinceañeras.

» ¿Eras chambelán asiduo?

(Risas). De 8 a 10 quinceañeras. Les leía un poema de mi papá y les decía que yo lo había escrito. Aún lo guardo en mi memoria.

» ¿Cómo llega el amor?

En España. Ahí conocí al gran comediante Gila. Surgió una gira y conocí a Ingrid. Era bailarina del Ballet Monte Carlo. Le aventé todos los perros y no mordían (risas). Camino a San Sebastián paramos en un hotel en Victoria. Y el Tramposo Comediante Pachuqueño le dijo que estaba cansado. Pedí una habitación; ella, pidió otra… pero ahí empezó el cortejo. Hasta hoy.

Un actor admirable, simpático y de los más queridos por el público

» Háblame de alguna gran estrella.

Pues María Félix. Era hermosa, detenía el tráfico. Una personalidad increíble. Era esposa de Jorge Negrete, que le regaló un anillo con un diamante de 6 millones de la época. Yo quería tener un detalle con ella y pasé por una bisutería. Compré un rubí de 12 dólares y el estuche me costó 10 más. Cuando se lo entrego, le digo: “Señora, por el honor y placer de trabajar con usted vendí mi rancho, mi casa, lo encargué a La India…Ojalá le guste”. Se lo puso, lo comparaba con el otro y, en eso llegó su representante… “María, por favor, uno está bien, los dos son demasiado”. Creyeron que era igual de costoso (Risas).

» ¿Alguna anécdota política?

Haciendo un sketch para el Canal 4 de Cuba, tenía que dar un balazo y pedí al director quedarme con la pistola como recuerdo. Me la dio y pidió no dijera nada. Nos fuimos a Caracas y a mi regreso a Cuba la detectaron en el aeropuerto, me detuvieron y llevaron al Campamento Libertad. Pasaron Fidel Castro y el Che Guevara, que me conocían de la televisión. “Mexicano, ¿qué haces aquí?”. Les conté la historia. Me soltaron, me fui a dar show a la tele y con el tiempo dejé perder la pistola, ya no pasé a recogerla.

» Detalle de Luis Miguel.

Luis Miguel tiene una gran amistad con mi yerno y mi hija. En uno de sus restaurantes en Acapulco, hicieron un privado específicamente para él. Nos manda siempre boletos de primera fila para sus conciertos. Una ocasión entramos a saludarlo a su camerino, le dije que su corbata era bonita, la descolgó y me la regaló.

Sergio Corona podría escribir un libro de anécdotas, posee una memoria envidiable y las cuenta con mucha gracia, que capta el interés de propios y extraños.

Es de las personas que más quiero y admiro, pues en sus ojos y físico veo a mi padre. Dios te conserve, querido amigo.

Luciendo la corbata que le
regaló Luis Miguel