Ciudad de México.– La derrota por 14-24 ante los Raiders de Oakland el pasado domingo, fue la gota que derramó el vaso. Tras una temporada para el olvido, donde los Giants sólo han logrado ganar dos juegos de 12 posibles, dio como resultado que la organización neoyorquina decidiera culminar su vínculo laboral con el entrenador en jefe, Ben McAdoo, así como con su gerente general, Jerrey Reese.

El coordinador defensivo del equipo, Steve Spagnuolo, se hará cargo del conjunto por el resto de la campaña.

McAdoo tomó el puesto de Tom Coughlin, quien dirigió por 15 años al conjunto Gigante, al culminar la temporada de 2015; en su primer año tuvo marca ganadora con 11 triunfos y cinco perdidos y clasificó al equipo a los Playoffs por primera vez en cinco años.

El segundo torneo del ahora exhead coach de los Giants inició con cuatro derrotas consecutivas, la victoria 23-10 en la Semana 6 ante los Broncos parecía ser el repunte de la escuadra de la Gran Manzana; sin embargo, fue un mero espejismo que vivió su punto más álgido previo al enfrentamiento ante los Raiders.

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FACTOR MANNING

Ben McAdoo suspendió a dos jugadores, los esquineros Dominique Rodgers- Cromartie y Janoris Jenkins, por violar las reglas del equipo. Además, sufrieron las bajas por lesión de los receptores Odell Beckham Jr y Brandon Marshall, lo que complicó sus aspiraciones en el Este de la Nacional.

Previo al duelo ante los Raiders, McAdoo decidió dejar en la banca al quarterback, Eli Manning, decisión que según el propio coordinador en jefe fue respaldada por el dueño de la escuadra, John Mara. “Uno tiene que separar las emociones y tomar una decisión que uno siente es la correcta para la organización en el futuro”, señaló.

La caída ante los de Oakland y la decepcionante actuación del mariscal de campo, Geno Smith, en lugar de Manning, culminó con el despido del entrenador, pese a que iniciaron la campaña con expectativas de Super Bowl.