Cero cambios

Cero cambios

233
0
Compartir

Desde luego, la llegada hace una semana de José Antonio González Anaya, como secretario de Hacienda, en combinación con el anuncio de que José Antonio Meade Kuribreña –Pepe–, buscará la candidatura presidencial priísta, sin ser militante, confirma la cercanía, más ahora que nunca, del expresidente carlos salinas al lado del mandatario federal en funciones. González Anaya, es cuñado de salinas y cerrará el sexenio con las riendas financieras en la mano, incluso para medir los apoyos soterrados al candidato. Círculo cerrado y Meade encerrado en el gallinero. Por supuesto, los escándalos de Pemex no afectarán a quien salió de la dirección de esta empresa para dirigir la economía del país; ahora, Carlos Treviño será quien asome la cara… si quiere.

¿Y los desfalcos a Pemex, convertida en una suerte de caja chica, como la Lotería Nacional, de los favoritos de la clase política? Uno de los últimos conocidos tiene que ver con la refinería estadounidense Deer Park de la que la supuesta paraestatal mexicana, más bien casi privatizada, cuenta con el cincuenta por ciento de las acciones pero éstas no se ven porque no recibe regalías de ningún género. Las utilidades se van hacia el agujero negro de la corrupción, esto es diversos paraísos fiscales a donde llegan, anualmente, dos mil millones de dólares, cada año, provenientes de PMI (Pemex International), obviamente ligada a la nacional, cuyo destino se ignora. Es como una suerte de ahorro para los retiros de quienes han acompañado al peñismo hasta el final y hoy corren, como los caballitos, detrás de la montura de Meade en espera de un milagro guadalupano.

Dejar una respuesta

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.