Eduardo Betancourt

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En los últimos procesos electorales, como consecuencia de la decepción que han provocado los partidos políticos tradicionales, han cobrado auge las candidaturas independientes. Estas han tenido bastante éxito, inclusive un candidato independiente logró la gubernatura de un Estado importante, como lo es Nuevo León. También han obtenido alcaldías de relevancia, tal es el caso de Guadalajara.

Con esos antecedentes, varios “valientes” han decidido que buscarán la Presidencia para el 2018, al margen de los institutos políticos. Evidentemente, esto no es tarea fácil. Es muy cierto que la sociedad se encuentra decepcionada por la inmoralidad de los políticos; no hay uno solo que se salve, todos adolecen de los mismos defectos, son proclives a actitudes dictatoriales, forman parte de mafias en las que la corrupción es la guía y conducta permanente. Empero, conseguir los apoyos populares para derribar esas maquinarias no es tan simple.

El PRI, como bien sabemos, ha sido y es un Partido de Estado, al servicio del Ejecutivo Federal. En últimas fechas volvió a hacerse evidente que el Ejecutivo, sin mayor recato, dispone, ordena y maniobra. Inclusive, designa al frente del famoso tricolor a quien se le pega en gana. Es el caso actual, que se impuso a quien carece de la mínima experiencia, y sorprendentemente nunca había sido militante priísta. Como el dueño de ese partido es el Ejecutivo Federal, hace lo que quiere.

El PAN, por su parte, está más dividido que una mandarina. Al final, no tiene la menor opción de lograr un triunfo en la presidencia. El PRD es otro grupo desquebrajado, carente de autoridad moral; quien manda en ese instituto, sorpréndase, no es perredista y eso si es el acabose. Ante este panorama, en el cual el desprestigio y la falta de calidad son la regla, aparece también Morena, que no es ninguna opción. También sabemos que este organismo lo mangonea sin reparo su propietario, el terrible “Peje”, López Obrador.

De este modo, ante ese desprestigio partidista, los independientes se han lanzado con emoción. A final de cuentas, la Presidencia puede que sea demasiada ambición para ellos. Quien más “pinta” puede ser el famoso “Bronco” de Nuevo León, quien logró ser Gobernador bajo esa vía. Sin embargo, no le representa ello, puesto que es solo conocido en ese ámbito y no se nota que tenga la popularidad suficiente.

Otro caso de independientes es el de Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, uno de los peores dirigentes de México. Es verdaderamente cínico que este sujeto ahora quiera llegar al poder a través de la “oscura” primera dama. Jamás se le vio talento ni mucho menos calidad, es absurdo que pretenda ser Presidenta de México. Hace el ridículo esta damita inexperta, cuyo único recuerdo que dejó es el de la ocasión que cantó una canción infantil, demostrando tal vez a lo sumo sus dotes de maestra de jardín de niños.

Cómo es posible que esta persona torpe, el marido gris, perverso, quien aún no ha explicado las 70 mil muertes que se dieron durante su sexenio, de manera desvergonzada aspire a la presidencia de México.