Sylvia Pasquel realizada y feliz como actriz y como mujer

“Siempre beso el piso del escenario donde trabajo porque Dios me da la oportunidad de hacer lo que amo”, dice la protagonista de No seré feliz pero tengo marido

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Raquel Bigorra

Twitter/@rbigorra

Cuando Sylvia Pasquel estrenó, hace tres años y medio, No seré feliz pero tengo marido, no imaginó que el monólogo sería un exitazo en taquilla. Ha podido recorrer casi todos los teatros de la República Mexicana y en la Ciudad de México iba a presentarse 5 semanas y se quedó 5 meses, gracias al público.

Tuve el grandísimo honor de que me invitara junto con Itatí Cantoral a develar la placa de las 800 representaciones. Aproveché la noche del domingo para entrevistarla Cara a cara y compartirles en este espacio todo el amor y respeto que le tiene Sylvia a los escenarios.

Itatí Cantoral y yo develamos la placa

» Felicidades Sylvia, por este éxito.

Gracias, Raque. Iba yo por 5 semanas y me quedé 5 meses. Es una obra que me ha dejado mucho. Porque desde que Rubén Lara me la ofreció, le pedí que me dejara hacer un traje a la medida.

» Con razón se siente tu mano, pero además, cada que vengo a verte, la vas aderezando y actualizando con comentarios como lo del socavón.

Es que yo quería darle a la obra un tratamiento diferente a como estaba puesta. Yo la pensé como un standup comedy y al hacer la adaptación quería que al público, entre risa y risa, le fueran cayendo los veintes. Que fueran espejeándose, que encontraran en el texto la historia de parejas conocidas también. Que se identificaran. Todo ese trabajo lo hice con Claudia Ríos, mi directora. Pensé en que fuera muy burbujeante, chispeante, veloz; con muchas risas, carcajadas, para que en el momento en que él le dice que se va, la obra diera una vuelta de carro y entonces se volviera conmovedora, tierna, dramática.

» Tocar el tema del abandono es fuerte.

Claro que es fuerte. Pero se da también en el hombre, hay muchas mujeres que se van, que ponen el cuerno y los dejan con hijos. Se da más el caso de los hombres, pero mujeres también las hay.

» La historia que cuentas es un caso real. La historia de Vivi.

Así es. La autora del libro se llama Viviana Gómez Thorpe, y ella cuenta la historia de una mujer que pasa por un duelo. Yo quise hacerle un pequeño cambio al final, porque sentía que debía empoderar a la mujer y por eso me di el permiso de cambiar el cierre. Me enfoqué en dar un mensaje de una mujer que se realiza, sin importar la edad. Eres tú el que tiene que tomar acción para ser feliz, para cumplir tus sueños.

» ¿Cómo te ha cambiado hacer esta obra? ¿También aplicas estos consejos en tu vida?

Yo también debo tomar las acciones que me lleven siempre a ser una mujer realizada y feliz. He aprendido a poner límites y no solamente de pareja, con los amigos, la familia. He aprendido mucho.

» No sé si sea un ritual, pero siempre besas el escenario al terminar la función.

No lo había visto como un ritual, pero si quieres llamémosle así. La verdad, siempre que termino una función beso el escenario de donde esté trabajando. Porque al final del día estos 49 años de carrera se los debo a los aplausos de la gente, el trabajo que implica hacer una carrera. Lo beso porque Dios me da la oportunidad de hacer lo que más amo.

» Cuánto respeto por el público…

No importa si estoy cansada, trabajada. El público que va a ver una obra, que paga un boleto, está esperando a que lo diviertas, lo conmuevas y ese pequeño o gran recinto que me permite hacer lo que más amo, lo agradezco. Hago todo para que mi público se vaya contento cuando va a verme. Por eso doy gracias y beso el escenario.

» ¿Te ha tocado salir a dar función en medio de un duelo o un momento difícil?

Sí me ha tocado. Mi papá murió en la madrugada y yo estuve con él y mis hermanas y me tuve que ir al teatro. Mi papá estaba siendo velado y al final del día mis padres son actores y eso me enseñaron, que el show debe continuar. La pérdida de mi papito fue algo muy doloroso, pero esta es nuestra vida y debemos aceptarla y hacerle frente. Por eso me fui a dar función. He perdido amigos también, pero debo salir a dar todo.

» He sido testigo de cómo después de la función te espera la gente, además de tomarse la foto, para platicarte y compartirte su historia.

Me ha tocado que hay señoras que salen de ver la función y van corriendo a la taquilla a comprarle un boleto a una hija, a una hermana… Otras me dicen que se ven reflejadas, que el marido las ignoraba y al final las abandonaron. Otras me han contado que estaban desesperadas por casarse con 27 años, y con la obra se dan cuenta que el matrimonio no es la solución. Otras se dan cuenta que deben recuperar los pedazos y armar un rompecabezas, su vida. Hay matrimonios que me han dicho que corrigiendo o modificando acciones pueden recuperar la intimidad en la pareja.

» Qué gran responsabilidad subirse al escenario.

Muchísima. Te das cuenta que con nuestro trabajo podemos tocar fibras muy sensibles de la gente. Por eso hay que cuidar mucho lo que uno dice y hace, porque es una gran responsabilidad.

Y así nos despedimos, después de escuchar los aplausos de pie que le brindó el público del Teatro 11 de Julio y las emotivas palabras que le dijo Itatí Cantoral, la actriz que dará vida a Silvia Pinal estuvo felicitando a la Pasquel por hacerla llorar y reír con su actuación de Vivi.

No cabe duda que hay mucho que aprenderle a Sylvia, no solo su histrionismo sobre el escenario, también su humildad, entrega y respeto al público. No deje de ir a verla donde la mire anunciada. Mientras, nos leemos mañana en Ahí viene La Bigorra.