Por David Casco 

Sin cuidar las formas, el nuevo PRI que decía representar Enrique Peña Nieto, volvió a las añejas prácticas y nuevamente salen a relucir los términos que estaban un tanto olvidados. Como si fuera un juego de lotería, resuenan las palabras tapado, gallo, destape, cargada, dedazo, vieja escuela, dinosaurios, parte de un vocabulario que se recicló desde ayer.

Y es que José Antonio Meade Kuribreña renunció ayer como titular de la Secretaría de Hacienda para buscar la Presidencia de la República en 2018. En un acto realizado a las 11 de la mañana de ayer en Los Pinos, encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, se anunciaron cambios en el gabinete federal.

Así, tras la salida de Meade de la SHCP, llega en su lugar José Antonio González Anaya, quien fungía como director de Petróleos Mexicanos (Pemex), cartera que ahora está a cargo de Carlos Alberto Treviño Medina, ex director corporativo de Finanzas y director corporativo de Administración.

Previamente –y tratando de cuidar las formas, aunque en realidad todo estaba planchado desde el vienes pasado, como lo publicamos en este espacio–, José Antonio Meade presentó su renuncia a la Secretaría de Hacienda.

Peña Nieto le deseó “el mejor de los éxitos en el proyecto que ha decidido emprender”, y los elogios abundaron: “hombre de bien…”, “…con profundo amor a México”, que a su paso por tres secretarías de estado “acreditó su sólida formación académica y profesional… el conocimiento de las necesidades del país… y su potencial de crecimiento”, para luego caminar hacia él, darle un apretón de manos y dirigirle unas palabras al oído.

El dedazo, mensaje y destape oficial fue más que claro. Si hay otros precandidatos del PRI, y se llegarán a registrar, no la tendrán nada fácil ante la unción oficial.

Luego, el ritual al viejo estilo. La visita a los sectores del PRI que estaban olvidados y en desuso: El obrero, el campesino y el popular.

La cargada en la Confederación de Trabajadores de México, las porras y los abrazos. Meade Kuribreña ya era esperado en la máxima (y vetusta) CTM, en Vallarta número 8, donde su líder Carlos Aceves del Olmo, al viejo estilo que impuso el desaparecido Fidel Velázquez, le levantó la mano y se deshizo en halagos para con él. “Candidato de la esperanza”, le llamó sin empacho alguno, a pesar de que aún no son los tiempos de registro.

Por lo pronto, para los trabajadores de la CTM –según dijo su líder–, Meade es su gallo. “Ya estaba destapado por nosotros, porque siempre quisimos que fuera nuestro candidato”, le espetó Aceves del Olmo.

Y Meade casi desde que llegó se destapó. Como dictan los cánones en estos rituales, se quitó la corbata y se puso una roja. Durante los veinte minutos que estuvo ahí no dejó de sonreír ni de agradecer la cargada. Sólo faltó el confeti y las matracas.

De igual forma, la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), por separado, pero en el mismo tenor, le expresaron su apoyo… por lo menos así lo expresaron sus líderes, fieles a las formas de la tradicional cargada.

En la CNC, ya lo esperaban dinosaurios como Beatriz Paredes Rangel, Augusto Gómez Villanueva, Heladio Ramírez, Héctor Hugo Olivares. La vieja guardia en plano…

Con ellos, Meade se quitó el saco, y respondía a los vítores y porras llevándose una mano a la altura del pecho para luego levantarla. “Háganme suyo”, rogaba a los priístas.

Por la noche, acudió a la sede del PRI, donde entregó su carta de intención para ser candidato.

Ya es el candidato de facto, el virtual abanderado, el ungido, el elegido por el gran dedo elector. Al viejo estilo priísta…

ENCUESTAS

José Antonio Meade nunca estuvo entre los precandidatos punteros en las encuestas de preferencias electorales. De acuerdo al estudio demoscópico que publicó Diario BASTA! –elaborado por la empresa Berumen– el 3 de octubre de 2017, estaba en tercer lugar en la lista de priístas, con un 2.8%, mientras que Eruviel Ávila estaba arriba con 8.4% y Miguel Ángel Osorio Chong alcanzó un 4.3%. AMLO encabezó la encuesta con 51.4%.

El 22 de este mes, El Economista publicó otra encuesta elaborada por Consulta Mitofsky, donde entre los precandidatos del PRI, nuevamente Meade Kuribreña se encontraba en tercer lugar, en el rubro de nivel de conocimiento de nombre. Osorio Chong tenía el 76.3%. Nuño Mayer con 56.2% y Meade con 46.6%..