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Ni siquiera la presión de Estados Unidos y Canadá por elevar sustancialmente los sueldos en México como condición para renegociar el TLC fue suficiente para que los salarios mínimos tuvieran un incremento adecuado a las necesidades de los trabajadores.

La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), que mal preside Basilio González Núñez anunció un nuevo salario mínimo de 88.36 pesos por día, pero ni siquiera la Coparmex estuvo de acuerdo, pues reclama un ingreso por nada de 95 pesos.

Lo cierto es que los salarios en el país cada vez pierden poder adquisitivo, contrario a lo que afirma el presidente Peña, pues la inflación oficial, que no la real, es de casi 7 por ciento, mientras que el incremento en la canasta básica es mayor.

De nuevo los trabajadores asalariados pagan los platos rotos de los economicistas que solo se preocupan por incrementar las utilidades de las grandes empresas y no el bienestar de la sociedad.

AHORROS

Como despedida, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, impuso el incremento al salario mínimo bajo la vieja premisa de que un aumento mayor dispararía la inflación. En seis días se va a Suiza con malas cuentas, carestía, reservas monetarias bajas y negativas expectativas, y con crecimiento económico de menos del 2 por ciento, durante su mandato.