Marcando territorio

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Raquel Bigorra

Todos hemos sido testigo de cómo los perros orinan un árbol. La orina de los mamíferos contiene un aroma que los distingue, por lo tanto, un perro que huele un árbol, sentirá el olor de la orina de otro perro y entenderá que se trata de su territorio.

Que interesante que los humanos hacemos lo mismo. Es más común en el caso del hombre, ellos marcan territorio con mayor frecuencia, pero nosotras ya también aprendimos a hacerlo.

Somos libres y soberanas. Agarramos el auto o el avión y nos apersonamos, como le encanta decir a una amiga. Claro que no lo hacemos a través de la orina, gracias a Dios. Que cabe señalar que hablando de perros, el olor de la orina de machos y hembras, es diferente. Esto sirve para identificar a una posible pareja en los caninos.

Recientemente me encontré en las instalaciones de Azteca Novelas a Paty, la esposa de Carlitos Espejel, marcando territorio. La pareja vive en Mérida y por cuestiones de trabajo, Espejel está grabando novela en la Ciudad de México. Bien por Paty, quien por cierto, parecía una Barbie. Bellísima se dejó ver por los foros acompañada del muy galán de su hijo Fausto.

Paty y Carlos Espejel son una gran pareja

Parecían un par de muñequitos, Paty Azuara y su hijo. Venían impecables como si fueran a presentarse en un programa de televisión. Le aplaudo muchísimo a ella que se venga a dar sus vueltas. Y la invito a usted a que haga lo mismo.

Cuando yo estoy hasta tarde en un foro y mi marido me cae de sorpresa, se que además de que me extraña, viene a que sepan que no ando sola. Me hace sentir especial y de paso me espanta a los abejorros. Lo mismo hago yo, sobre todo cuando él está con guapas modelos filmando un comercial. No crea que llego a reclamar o a darle lata. Hasta llevo cafecito y merienda, para justificar mi visita. A veces también llevo a la niña. “Es que estaba pregunte y pregunte por su papá”, le digo. “Además de que te extraño mucho”, le agrego.

Claro, a todos nos cae bien sentirnos amados, protegidos, cuidados.

Eso de estar distanciados por el trabajo es peligroso en las parejas. Cualquiera se siente solo y descuidado. Sobre todo cuando uno sale a trabajar y la pareja se queda en casa. El que sale por la papa, se sube a un avión, va y viene, come solo, desayuna solo, son muchas horas las que sacrifica de no estar con la familia por solventar los gastos.

Un día mi suegra me dijo: “si él te invita, nunca le digas que no”. Es un consejo que aplicamos tanto mi marido como yo. Con toda seguridad, hasta de imprevisto, si nos sale alguna invitación los dos estamos seguros de que el otro jala. Jamás vamos a algo social solos. Para todos lados juntos aunque tenemos nuestros espacios. Pero cuestiones sociales, nada de que “me voy a tomar mi aire” o “no te acompaño porque me duele la cabeza”.

Siempre que me entra la flojera de acompañarlo porque estoy cansada del trabajo o lo que sea, me pregunto: ¿de novios me hubiera perdido la oportunidad de salir con él? ¡Claro que no! Entonces no lo hagamos de casados. Esta es mi invitación. Tomemos de la mano a nuestra pareja como cuando andábamos al principio romanceando. Aprendamos a marcar territorio, va más allá de ser desconfiados. Tiene que ver con hacer sentir amada a nuestra pareja y de paso parar a algunas lanzadas o lanzados. Que ni se apunten. Un matrimonio fuerte y seguro de hacia dónde camina no pierde la oportunidad para demostrar el amor y saberse hacer presente. Un mensaje de texto, un ramo de flores, una comida, aunque sea en tuppers como los godínez, una llamada, una aparición física; habla de amor pero también de que ya aprendimos a marcar territorio. Bien por Paty y Carlitos Espejel. Motívese usted también y vivieron felices para siempre, gracias al Manual de la buena esposa.

Paty y Carlos Espejel son una gran pareja