Que anfitriones los Ramones

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Daniel Bisogno

De las cosas fantásticas público querido que tiene esta profesión, es sin duda alguna el poder hacer amigos entrañables que la gente no podría ni imaginar, las estrellas que ustedes ven en la pantalla y yo también de repente, con el trato, el trabajo y el día a día, se convierten en amigos más allá de las cámaras y los reflectores, como este caso he tenido tantos en mi vida, he tenido la fortuna de conocer a fondo y ser amigo de verdad de gente como mi Kuno Becker, Los Mascabrothers, Aracely Arámbula, Los D’Alessio, Ninel Conde, Anahí, El Negro Araiza, Alan Tacher, por solo mencionar uno que otro de la afortunada lista de verdaderos amigos que he hecho en esta profesión, y del que les voy a contar a continuación lo conocía en la televisión como todos, lo admiraba, algunas veces llegamos a coincidir en persona como en la boda de Anette Cuburu en Acapulco o en algunos estrenos de teatro, pero realmente fue hasta que hicimos juntos El Tenorio Cómico que Adal Ramones y yo comenzamos a tratarnos a fondo, a coincidir en muchas cosas, en formas de pensar y de ser a título personal y a título profesional, uno nunca sabe cómo ni con quien va a hacer química y con mi Adalito se hizo, además de talentoso, cosa que se agradece, tiene un sentido del humor cáustico, justo como el que le gusta a su asqueroso y seguro servidor que les escribe, así que a partir de ese momento nos empezamos a llevar bien y a coincidir y por si fue ra poco, mi mujer y Karlita, la esposa de Adal se volvieron íntimas, ya ve como son las viejas, ¡se volvieron una!

Y pues este fin de semana nos invitaron a su departamento en Acapulco y como ustedes saben, pues yo tengo que viajar siempre como húngara, pues hasta allá fuimos a dar con mujer, niña y nana en la camioneta, eso sí, con unos vinitos y el whisky que le gusta a mi Adalito y tocamos el timbre ya en el paradisíaco puerto y no saben ustedes el trato que recibimos desde que llegamos, el departamento de mi Adalito está muy pipirisnais y ellos, los dos, son unos anfitriones maravillosos, llegamos el sábado a primera hora pues el viernes me tocó ir a hacer Ventaneando a la ciudad de Puebla de los Ángeles, así que ya llegué muy tarde como para a esa hora tomar carretera, a las 6 de la mañana hasta la nana de mi niña ya tenía puesto el pedorrón en el asiento, en cuanto llegamos, cuatro horas después, que nunca he podido hacer menos de camino, toda la gente se llena la boca diciendo que hace tres horas, bueno hasta uno me dijo una vez que él hacía siempre dos horas y media, !pinches mentirosos! ¡Son cuatrocientos kilómetros! Yo me he ido metiéndole pata sin parar y jamás he podido hacer menos de cuatro horas, pero eso es harina de otro costal, alrededor de las 10:30 ya estábamos sentándonos en la mesa de la terraza del piso quince, donde mi Adalito tiene su departamento, ya nos estaban esperando para desayunar, con frutita, sopecitos con chorizo y unos huevos en cazuela que eran una joya, a y un cafecito, al poco rato y después de unas cuantas risas llegó mi comadre Raquel Bigorra, quien también estaba invitada, solo que se quedó en su propio departamento, pero todo el día estaba con nosotros, nos bajamos a la playita a retozar las carnes y la pasamos gloriosamente, mi Adal se llevo a sus dos hijos, a Paola de 16 años y a Diego de 8, Paola además se llevó a dos amigas de la escuela, y como están en la edad de que empiezan a querer salir de reventón, pues era toda su intención, pero poca gente conoce quién es Adal Ramones como papá, es verdaderamente admirable, entregado totalmente a sus hijos, a su educación, es estricto pero amoroso y sus hijos por consecuencia son el equivalente, buenos niños, obedientes, cariñosos, acomedidos, todo bien, ahí estuvimos disfrutando de la compañía del mar y el sol, por la noche fuimos a echar la cenita a un restaurante japonés: Adal, Karlita, La Bigorra, Alejandro Gavira su marido y mi compadre, la hija de Adal y sus dos amigas, mi mujer y yo, hubo que interrumpir momentáneamente el convivio para llevar a las niñas a un antrillo que estaba justo al lado del restaurante y fíjense nomás, Adal le dio permiso de ir dos horas.

Las fuimos a dejar, seguimos en el restaurante celebrando, de hecho nos encontramos ahí a mi Ninel Conde que iba con dos amigas y curiosamente estaban en los mismos departamentos que nosotros, hasta nos echamos un traguito para celebrar el encuentro, por cierto, mi Ninel estaba también con nosotros en El Tenorio, a las dos horas justo fuimos por Paola y sus amigas y cinco minutos antes de la hora pactada ya estaba ahí paradita y bien portada, ¡pa’ que vean lo que es tener bien educados a los chamacos público querido! Luego Adal, Karlita, Cristina y yo nos quedamos hasta las cuatro de la mañana platicando y riéndonos en la terraza y el domingo, fantástica la convivencia también, mi Karlita como una reina se aventó un pulpo enamorado ¡que estaba simplemente exquisito! Todos le entramos como si no hubiese un mañana, hasta mi Michaela le pegó y también mi ahijada Rafaela, las dos con su pañal pero ¡trague y trague pulpo!

Todavía en la noche fuimos a que nos dieran un masajito en el spa del edificio, salimos como nuevos, tan nuevos que estamos planeando mi Adal y yo hacer algo juntos, ya les informaremos pero va a estar muy bueno. Por lo pronto vengo en la carretera de regreso y puse a mi mujer a manejar mientras escribo estas líneas, pero ya los tengo que dejar para seguirle yo. He dicho.