@Rodrigol_Brasil

Ciudad de México.- El tipo vestido de Darth Vader llegó desde California, pues su esposa comparte que no se pierde un juego de Los Malosos desde hace 13 años.

Otra vez, una fanaticada que no es muy asidua a la Liga más exitosa del planeta, estaba ahí, fiel, sin importarle el derroche, porque esto del primer mundo también tiene que ver con abrir el bolsillo.

Los Oakland Raiders, quienes se perfilaban como los claros consentidos de la parcialidad mexicana, se toparon con una invasión en la que fue su casa por un día.

El Estadio Azteca, dispuesto para el negro y plata de la escuadra californiana, se encontró con insinuaciones blancas y azules, que en conjunto se veían como un gran monstruo antagónico, en este caso haciendo alusión a los New England Patriots.

Quién dice que el Campeón es el malquerido del emparrillado, porque al menos las féminas, esas que saben de futbol americano, son devotas a todo lo que tiene que ver con Tom Brady y compañía.

Y también llegaron al Coloso de Santa Úrsula algunos de esos que en el mundo deportivo llamarían villamelones.

El tipo, ataviado hasta los pies con ropas de los Pats, acompañado de su mejor amigo y su chava, qué igual se sincera y dice: “Yo no le voy a nadie, sólo vine a acompañar a mi novio”, no tiene dudas, ganará el equipo de Bill Belichick.

Al final, aunque el folclor lo marcó la gente que ondea orgullosa ser malosa, toda esta parafernalia provocó que la fiesta se extienda tres años más.

El último acuerdo comprendía 2018, para tener otro espectáculo del tipo, la NFL anunció que el mismo se extiende hasta 2021, porque la fanaticada Tricolor es una de 10 y que se merece mucho tocho.

Fotos de Cesar Cerón: