Coco afloja la calaca

1336
Daniel Bisogno

Nada más emocionante que cuando te llevaban de niño al cine, ¿a poco no, público querido? Recuerdo perfectamente cuando mis papás nos llevaban al cine y era verdaderamente mágico; nos llevaban a diferentes, pero yo recuerdo, por ejemplo, tardes interminables en el Cine Estadio, que tiempo después fue el Teatro Silvia Pinal y ahora es uno de los templos de Pare de sufrir. Ahí pasaban tres películas distintas y muchas veces nos las llegamos a chutar las tres, cada una acompañada de las tortas con su respectivo refresco que nos compraba El Concho. Y si por ahí todavía quedaba algún huequito, yo muchas veces remataba con unos pon pons o con un gaznate que todavía hasta la fecha me sigue pareciendo una delicia, aunque ya no lo venden en ningún cine. Pero ir a las salas cinematográficas era muy distinto a como es hoy en día. De niño, lo más atrevido que podía hacer en mi caso es que antes de que empezara la película, cuando estaban las luces prendidas y cuando empezaban los cortos, que lo mismo era un noticiero que se llamaba Notimundo o los de dulces y chocolates Escalona, yo corría por la alfombra del cine en la parte delantera y justo abajo de la pantalla estaba todo de subida y al llegar hasta el punto más alto, me bajaba rodando como Tohuí por toda la alfombra. Claro que los ojos de pistola que me echaba mi papá desde su asiento mientras le daba cran a su primera torta, que muy probablemente era de chorizo con queso amarillo, me hacían bajarme y regresar triste y cabizbajo a mi asiento; y pues yo también agarraba mi primera torta, que muy probablemente haya sido de jamón con quesillo, mi malteada Bonafina de lata y ¡a disfrutar de la función!

Las cosas han cambiado rotundamente. Apenas ayer llevé a mi hija Michaela por primera vez al cine; yo no sabía que existía algo así, ahora ya hay unas salas especiales para niños chiquitos ¡que tienen juegos! ¡Oyó usted bien semejante sacrilegio! ¡Juegos! Albercas de pelotas, toboganes, columpios, resbaladillas ¡en plena sala! Y los niños juegan ahí con un escándalo infernal, brincan y gritan sin parar, todo esto antes de la función, y ya se podrán imaginar ustedes el pedo que resulta bajarles la adrenalina a los engendros demoniacos para que se sienten a ver la película. A mí me costó uno y la mitad del otro, pero al final se logró. La película fue Coco, que primero yo pensé que era protagonizada por Diego Armando Maradona, pero resulta que no, que era de animación, de Disney-Pixar, y pues que comienza.

Hay cines especiales para que los niños echen relajo

Hoy por hoy, parece que esta película ya llegó, por lo menos en México, a ser la película de Disney más exitosa de todos los tiempos. Y, dicho sea con verdad, me da gusto; pues hay que decir que la película completa se basa en nuestras tradiciones mexicanas del Día de Muertos y es un orgullo que esas sean expuestas ante todo el mundo, porque son verdaderamente sensacionales. La película trata sobre un niño que en ese día, por razones que ya seguramente verán, pasa del lado de las almas la noche de muertos y ahí se encuentra con sus antepasados. La película está hecha maravillosamente, con decirles que hasta mi niña a su año y medio de edad se quedó atónita ante todo lo que sucedía en la pantalla. Un placer también escuchar voces en el doblaje de la película muy familiares para nosotros, como Gael García Bernal, Angélica María, Angélica Vale y Marco Antonio Solís El Buki, entre muchos otros. La película a veces puede llegar a ser pretenciosa intentando, como todas las películas de Disney, dejar una enseñanza, un mensaje positivo; también es muy triste, como casi todas las de Disney también. La película tiene sus momentos muy depresivos, la luz también es muy lúgubre y al final uno siempre termina llorando, por lo que mi hija es hora en la que todavía no me habla. Solo me agradeció un poco cuando a la mitad de la película hacen un intermedio para que los niños vuelvan a jugar un rato, justo cuando ya los habías logrado domar y bajarles tantito la energía, es justo cuando se las vuelven a subir.

Ya es la cinta más vista en México

Así que sí, está usted imaginando bien: vuelven a estar hechos unos demonios durante el resto de la película, con decirles que hasta tuve que pedir una cubita para desestresarme y dejar que fluyera la vida. Triste la película, bien hecha, rescata nuestras tradiciones (un tanto revueltas, sin idea) bien doblada, una cinta animada pero más para adultos, desde mi punto de vista. Ya no hay gaznates en el cine, pero ahorita me voy a desquitar. Moraleja: “Directito al tobogán yo corro y no me importa que en una de esas, se me atore el pedorro”. He dicho.

El nuevo grupo Bronco forma parte de la banda sonora de Coco