Las vueltas que da la vida

1998
Lupita Reyes

En las últimas semanas se han dado en la televisión mexicana importantes cambios que seguramente influirán en lo que se vea en la pantalla chica de nuestro país en los próximos meses. Desde Emilio Azcárraga Jean, que deja importantes funciones que venía desempeñando al frente de Televisa, hasta la incorporación de Alberto Ciurana a Televisión Azteca.

Esperemos que ambas situaciones traigan un aire renovador porque, la verdad, parece que la época de oro de la televisión mexicana ya pasó. Después de 10 años en el gusto del público, el único programa sólido de Televisa es La rosa de Guadalupe, y en cuanto a Azteca, la joya de la corona es Enamorándonos. Pero seamos honestos, eso no es suficiente para sostener a ambas empresas. Atrás quedaron los tiempos de éxitos internacionales como Los ricos también lloran, Rosa salvaje, Cuna de lobos, Mirada de mujer, Amor en custodia y todas esas telenovelas que hacían que el público de muchos países se interesara por los melodramas mexicanos; ahora las que rifan en el extranjero son las producciones turcas. Que, dicho sea de paso, aprendieron a exportar sus productos, siguiendo el plan de trabajo que antes se tenía aquí: buenas historias, grandes elencos y majestuosas realizaciones.

Y aunque en Televisa se dan esfuerzos por cambiar, no se han implementado de la manera adecuada. Me refiero en concreto, a que Salvador Mejía después de veinte años de producir melodramas se atrevió a sacar al aire una historia original, la cual no corrió con suerte. Y eso que fue creada por los responsables de grandes éxitos internacionales como Gran Hotel. Lo cierto es que En tierras salvajes se va a despedir con más pena que gloria: Cristián de la Fuente, Diego Olivera y Horacio Pancheri no entusiasmaron a las televidentes, y Claudia Álvarez, César Évora, Daniela Romo y demás integrantes del elenco, tampoco. Fue una telenovela más, que muy pronto será olvidada.

Claudia Álvarez

Otra historia que está por terminar es El vuelo de la victoria, que muchos le siguen llamando El vuelo del águila, y que desde sus inicios tuvo serias dificultades: corrieron a Pablo Montero, y en su lugar entró Andrés Palacios. La pareja que conformaron Paulina Goto y Mane de la Parra no llamó la atención. Ahora ella anda en boca de todos, por su presunta relación con el productor Pedro Damián, lo que parece que fue la razón de que terminara su noviazgo en la vida real con Horacio Pancheri, aunque ellos lo niegan. Cierta o falsa la información, cuando la vida personal de un actor o actriz es más interesante que la ficción en la que trabaja, estamos en problemas. Y eso no fue todo, en el equipo de trabajo de Natalie Lartilleux Nicaud hubo importantes cambios, y como las cosas no se compusieron, hasta ella terminó afectada en su salud y se ausentó para que le realizaran una intervención quirúrgica.

Andrés Palacios

En el horario de esta tan accidentada producción, entrará la nueva versión de Esmeralda, telenovela que hace años curiosamente llevaron a la pantalla Salvador Mejía y Nathalie Lartilleux. Y que ya habíamos visto como Topacio en el Canal 5. En concreto: Televisa continuará con los refritos en lugar de apostar por historias originales. Solamente Papá a toda madre se inscribe en ese rubro, y con sus severas sospechas, porque más bien parece un licuado de muchos melodramas y por eso no termina por cautivar. Otro remake que empieza a cocinarse es Hijas de la luna, que no es otra cosa que la versión de Televisa de Las Juanas, ahora con Omar Fierro, Cynthia Klitbo y Michelle Renaud a la cabeza del elenco, y con locaciones en el estado de Sinaloa.

A la producción de Nicandro Díaz le sugiero que cuide mucho la manera de hablar de sus personajes, porque en su anterior telenovela, El bienamado, era de risa loca que unos hablaran con acento costeño y otros no. Yo soy de la idea que es mejor que se maneje un tono neutro, para que haya uniformidad y no se preste a caricaturizaciones. En fin, que pronto veremos qué nos ofrece Me declaro culpable, producción de Angelli Nesma, con el regreso a Televisa de Juan Soler, después del descalabro que tuvo en TV Azteca, con el refrito de Nada personal.

Nicandro Díaz