Ausencia del fenómeno del Niño provoca más calor

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FOTO: RASHIDE FRIAS /CUARTOSCURO.COM

Ginebra.- La ausencia del fenómeno del Niño, que es un indicador más de los efectos del cambio climático en el mundo, hace que 2017 sea uno de los tres años más calurosos registrados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La OMN de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó este lunes su informe provisional de la Declaración Mundial del Estado del Clima, donde destaca que aumenta la temperatura media global, por lo que el mundo ha sufrido de “numerosos episodios devastadores”, como huracanes catastróficos y crecidas, olas de calor debilitantes, inundaciones y sequías.

“Hemos sido testigos de fenómenos meteorológicos extraordinarios, temperaturas que han llegado a más de 50 °C en Asia, huracanes sin precedentes en el Caribe y en el Atlántico que han llegado hasta Irlanda, devastadoras inundaciones monzónicas que han afectado a muchos millones de personas y una sequía implacable en África oriental”, se  indica.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los impactos de las olas de calor en la salud global no solo dependen de la tendencia general al calentamiento, sino también del modo en que las olas de calor se distribuyen donde vive la población.

Un estudio reciente muestra que el riesgo general de enfermedades o muertes relacionadas con el calor ha aumentado de forma constante desde 1980, y actualmente cerca del 30.0 por ciento de la población mundial vive en condiciones climáticas que provocan olas de calor extremas prolongadas.

La OMM recordó que entre 2000 y 2016, el número de personas vulnerables expuestas a episodios de olas de calor se incrementó en aproximadamente 125 millones y en 2016 se desplazaron 23.5 millones de personas como consecuencia de desastres de origen meteorológico.

Muchos de estos episodios y los estudios científicos detallados aportan señales reveladoras del cambio climático “ocasionado por el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero resultantes de actividades humanas”, apunta el informe.

Señala el organismo, que entre enero y septiembre pasados, la temperatura media global fue 1.1 grados centígrados (ºC). Dicho registro, se ubica solamente por debajo de 2016, es similar a los rangos de 2015 y superior a la media de los niveles preindustriales.

“El Niño no se manifestó, como sí ocurrió en 2015 y 2016, lo que ayudó a elevar el promedio de temperatura en esos años”, explicó el informe provisional, publicado en coincidiencia con la inauguración de la Conferencia de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático, en Bonn, Alemania.

La OMM, cuya sede está en Ginebra, destacó que las altas temparaturas son un indicador del cambio climático a largo plazo por el incremento de las concentraciones de dióxido de carbono, el aumento del nivel del mar y la acidificación del océano, los cuales siguen sin dar tregua.