Desigualdad pensionaria (parte2)

47

El ex secretario del ramo pedía instrumentar un sistema de pensiones o de jubilaciones para los que trabajan la tierra equivalente al salario mínimo, lo que equivaldría al 0.25 por ciento del PIB Anual. Claro que a cómo está la situación llegar a esa meta significa un sueño guajiro. De hecho, para la Forbes, la revista especializada en asuntos financieros, el caso de que la pensión es insuficiente para cubrir necesidades básicas es un recordatorio de que se acerca la fecha de caducidad para los distintos sistemas de pensiones que coexisten en México, con consecuencias para las finanzas públicas.

Una investigación de Orquídea Soto nos dice que en su estado actual el problema ya rebasó la capacidad financiera del estado mexicano. Si el gobierno quisiera que millones de trabajadores tuvieran una pensión que les permita mantener su nivel de vida, tendría que inyectar al sistema el equivalente 31.6 por ciento del PIB (unos 4.2 billones de pesos), según calcula la consultora De la Calle Madrazo Mancera. Pero volvamos a la desigualdad.

A las pensiones insuficientes y al hueco financiero que producen, se suman casos de mal manejo, como los encontrados por la Auditoría Fiscal de la Federación que desde su informe de 2013 reportó casos de pensionados en la Universidad de Nuevo León que recibían más de 200,000 pesos mensuales. Para tapar el hoyo que ya tienen las finanzas estatales, cada año el gobierno mexicano toma 528,000 mdp, equivalentes a 3.8% del PIB, del dinero debe ría ir a dependencias federales, como las secretarías de estado.

Y luego están los trabajadores de empresas estatales como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y de burócratas de gobiernos estatales y universidades públicas, cuyos trabajadores no aportan al sistema pero reciben una pensión con cargo al presupuesto público. Para complicar más el escenario, el aumento en la expectativa de vida, que ya sobrepasa los 70 años, extiende el tiempo de cobertura de las pensiones y configura una amenaza más para los recursos públicos. “El tema de envejecimiento está acercando a México cada vez más a una crisis financiera”, opina Moisés Pérez, analista de Invex. Todo esto nos lo trasmite Forbes. Sólo que si de desigualdad se trata no se puede dejar de lado las pensiones que recibe la clase política en México, principalmente los expresidentes que –como dice un terco candidato a la Presidencia de la República, que va por su tercer intento—“ no las tiene ni Obama”.