Cruz Azul se mantiene con vida

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La Máquina vence al Morelia y aviva la llama de la Liguilla con dos goles de Felipe Mora; esta vez los celestes sí supieron mantener la ventaja ante la escuadra purépecha

Morelia, Michoacán.- Los antecedentes de Cruz Azul en tierra michoacana no eran nada halagadores, sobre todo pensando en su supervivencia en el certamen de Liga, desde el Apertura 2009 los capitalinos no tenían un resultado positivo en el Estadio Morelos.

Francisco Jémez y sus muchachos exorcizaron los fantasmas purépechas, al derrotar a los Monarcas 1-2, incluido un doblete de Felipe Mora, para colocar a los cementeros de nueva cuenta en puestos de Liguilla.

MORA, LETAL

La Máquina comenzó a tambor batiente, desde los albores del choque dio avisos de su peligrosidad en la táctica fija, cuando Gerardo Flores cabeceó el envío de un tiro de esquina que fue rechazado por el arquero Sebastián Sosa. Los celestes pasaron de la amenaza al hecho cuando en el segundo cobro desde el córner, Gabriel Peñalba prolongó el centro que llegó a la posición de Felipe Mora, quien empujó el esférico que pasó entre las piernas de Sosa para inaugurar los cartones en el Morelos.

A los 27 minutos, Édgar Méndez recibió un pase de Francisco Silva por izquierda y sacó un centro raso inesperado, que sorprendió a todos menos a Mora, que atendió la cita con el balón para sólo mandarlo a guardar al fondo de las redes y colocar así el segundo en su cuenta personal.

SUSTO

 

Para el complemento, el técnico del Morelia, Roberto Hernández, modificó el esquema, lo que le dio resultados inmediatamente, el cuadro michoacano apareció por fin en el campo con más tenencia del balón. Por su parte, la visita aguantó el asecho de los locales para finiquitar el partido por medio de los contragolpes.

La casa le puso drama al desenlace a través de Diego Valdés, que ejecutó un tiro libre a un par de metros del área; el disparo del ‘10’ de casa fue raso y sorprendió a la barrera que saltó permitiendo el paso del balón y haciendo imposible cualquier intento del cancerbero Jesús Corona, quien se limitó a observar como la redonda ingresaba a su cabaña.

Los cementeros, fieles a su costumbre, sufrieron en los minutos finales del encuentro, ante los embates del rival, hasta que el tiempo se extinguió con el resultado a su favor.