Líneas aéreas pícaras

54
Eduardo Betancourt

elb@unam.mx

No es una afirmación novedosa señalar que la corrupción en México no tiene límites. Es bien sabido que abarca todas las actividades, tanto en el ámbito público como privado.

En esta ocasión, nos referiremos a un hecho que se da en el sector empresarial. En este rubro abundan los pillos, no se diga los comerciantes, industriales y empresarios sinvergüenzas, que por supuesto, cuentan siempre con la protección de los hombres del gobierno. Recientemente, comprobamos esta podredumbre durante la tragedia del sismo del pasado 19 de septiembre. En este escenario, se hizo evidente que muchas de las construcciones que colapsaron, fue debido a defectos estructurales, como materiales de dudosa calidad.Pues bien, otro campo en el cual se cometen abusos sin ninguna prudencia es en las líneas aéreas. Se trata de compañías voraces, que imponen sus reglas; las victimas siempre son los usuarios. Sistemáticamente, se ofertan promociones con publicidad engañosa, nunca cumplen, y esto siempre con un sinnúmero de canalladas que no tienen ninguna moderación.

Es frecuente que las líneas aéreas ofrezcan una tarifa baja, a la que bien podríamos llamar que es el “gancho”, se trata de un precio muy atractivo, que lo acerca al proceso de compra. Sin embargo, cuando el cliente pretende adquirir el boleto a ese precio, simplemente es imposible. Con todo descaro se le dice que esa oferta ya se acabó, y que si quiere adquirir el pasaje, tendrá que hacerlo a un precio más elevado. Con estas prácticas, se da un manejo abusivo de los precios, ofertando tarifas distintas, y para esa conducta mañosa utilizan letras; por ejemplo la tarifa “Y” es la más barata, pero esa jamás está disponible. Si el usuario tiene necesidad, como ya mencioné, ha de comprar una tarifa 3 o 4 veces más cara.

Desde nuestra perspectiva, lo correcto debería ser que toda la clase turista tuviera un precio igual a la de la oferta publicitada. No se debería permitir, en perjuicio del usuario, que se pagaran distintas cantidades por el mismo producto. Lo que sucede es que en cualquier vuelo, los viajeros de clase turista han pagado cantidades diversas, y lo cierto es que se abusa de quien tiene necesidad de viajar.

Otra cuestión es que si el avión se retrasa o de plano no sale, la línea aérea no se responsabiliza para nada. Recientemente se indicó que se pondría un coto a tantos abusos de las líneas aéreas, pero todo quedó en promesas, los abusos continúan. Hoy en día, antes de viajar, se debe cruzar los dedos o simplemente rezar, para que el avión salga a tiempo, o bien para que no sucedan otras incomodidades como se pierda o se dañe el equipaje, o que se cancele el vuelo. También es cotidiano la sobreventa de lugares, actividad que hacen pública y descaradamente.