Que lo den por “muerto”

25

El inesperado cese de Santiago Nieto Castillo, como titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) por parte del encargado del despacho de la Procuraduría General de la República, Alberto Elías Beltrán, y el conflicto desatado en el Senado de la República entre la oposición y el PRI y su aliado el PVEM, dejaron una pista delictiva imborrable: Se confirmó lo que el titular de la PGR, Raúl Cervantes, les dijo a los senadores y es el hecho de que la investigación sobre Odebrecht ya estaba concluida y que pronto vendrían las imputaciones penales. Quizá esa fue la verdadera razón por la que renunció días después.

Desde Brasil, vinieron graves imputaciones y señalan como principal implicado en la investigación sobre presunta triangulación ilegal de fondos de la empresa Odebrecht a la campaña de 2012 de Enrique Peña Nieto, al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin. Las versiones sostienen que Lozoya desvió 10.5 millones de dólares de Odebrecht a la campaña del PRI en 2012. Pero la decisión de Santiago Nieto Castillo, de no seguir con su proceso de reinstalación en el Senado de la República, lo hace triunfador en esta contienda, pues todo lo que hicieron los senadores del PRI y del PVEM para que no fuera restituido en el cargo, muestra el interés de Peña Nieto de tratar de ocultar todo acto de corrupción que lo involucre. La salida de Santiago Nieto pone todo en entredicho.

Su decisión, irónicamente, le quita tremenda presión y dolor de cabeza a Emilio Gamboa Patrón, jefe de la bancada del PRI en el Senado, quien espera que ahora que Nieto Castillo ya se retiró, con ello le hace un favor a Emilio Lozoya, quien tiene demandado a Nieto. Pero este caso, no sólo ha generado una crisis política sino que, sin embargo, ha puesto en el ojo del huracán a una de las instituciones claves para sancionar la transparencia y equidad en la elección federal del año próximo.

No obstante, la discusión mediática generada no debe fincarse en las facultades que la PGR tiene para determinar el cese de uno de sus funcionarios. Son muchas voces de adentro y afuera del Gobierno federal que aseguran que la salida de Nieto Castillo fue el método para torcer la ley y encubrir al exdirector de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, por supuestos vínculos con la constructora brasileña Odebrecht, durante la elección presidencial de 2012.

El despacho del dos veces exsubprocurador general del país, Javier Coello Trejo, debe estar de plácemes, porque la salida Nieto Castillo será para ellos no sólo un triunfo enormemente económico, sino que le permitirá asumir su defensa para que se le declare inocente.