Halloween en casa

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Raquel Bigorra

Twitter/ @rbigorra

Cómo cambian los tiempos. Antes de ser mamá me volvía loca en Halloween por hacer la fiesta en casa e invitar a los amigos. Ahora, apenas si me disfracé. Pero eso sí, La Rafaella un mes antes tenía listo su vestuario de Peppa Pig. ¿De dónde te voy a sacar el disfraz de la cerdita?, le dije.

Ando metida en el chat de las mamás de la escuela de mi niña y la Vocal preguntó que quién se apuntaba para organizar el Halloween. Por supuesto que pa’ pronto dije que yo, y se me sumaron otras 4 mamás para apoyar con la organización.

Ahí nos tienen comprando arreglos en Fantasías Miguel y dejando la quincena en Party City, una tienda de ensueño donde encuentras hasta el molcajete para decorar la fiesta. Una mamá rentó un inflable con una resbaladilla y mi querida ahijada Michaela Bisogno, se la pasó bomba dando brincos toda la tarde. Mi comadre Cris, llegó echando tiros vestida de Mujer Maravilla. Mi Bisogno llegó más tarde, sin disfraz, pues venía de una grabación.

Yo llegué 4 horas después, también por trabajo, así que me fui directo a la barra, me tomé un mojito doble y me disfracé de Caperucita Roja, y a compartir con los invitados. Ni hablar, cuando una es mamá que trabaja, hay que apechugar.

Muy flamante llegó mi Paty, la esposa de Ernesto Laguardia. Vino de Bella y la pobre no pudo sentarse en toda la fiesta, pues las compañeritas de mi niña querían tomarse la foto y platicar con ella. Le estuvieron preguntando por La Bestia, qué barbaridad.

Sus tres hijos, Santiago, Emiliano y Bárbara, también vinieron divinos. Era cumple de Barbarita y muy linda dijo que quería venir a festejar aquí en casa. Estuvimos esperando a que llegara Ernesto para cantarle Las mañanitas y vaya sorpresa que se llevó la niña con el regalo que le dieron sus papis. ¿A dónde querías que te lleváramos de cumple?, le preguntó Ernesto. A Japón, contestó Barbie. ¡Pues nos vamos todos a Japón!, le dijeron emocionados sus papis.

Barbie es un sol. Es una niña que da gusto verla de lo linda y cariñosa que es. A Rafaella le encanta estar con ella pues le tiene toda la paciencia. La cuida y juega con ella, así que la pasaron increíble.

Dimos palomitas, cupcakes, tacos, aguas de sabores, todo decorado tenebrosamente pero cuidando no espantar a los chamacos. Esto empezó a las 4 pm y eran las 11:30 de la noche y seguía el reguetón a todo lo que da.

Llegó el mago Ari Sandy y los invitados felices cuando al final del show sacó a un dálmata muy jocoso. Nada, que ya la cosa cambió en casa. Ahora la que triunfa con las fiestas es la pequeña Rafaella.

Ayer la mandé de princesa a la escuela y hoy vamos a pedir calaverita, además de ponerle un rico cafecito cubano a la ofrenda que le puse a mi mami y a nuestros muertitos.

¡A gozar, que el mundo se va a acabar! Sigamos celebrando la vida, que solo se vive una vez. También honremos a nuestros ancestros. Nos leemos próximo viernes en El manual de la buena esposa.