Hipocresías

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Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

De hecho, más allá de los calendarios impuestos por el INE de las mil truculencias, el proceso electoral con miras a la “renovación” de la Presidencia, hace tiempo inició con las consabidas rebatiñas: en el PRI, por cruenta lucha entre el Jurásico y los no militantes con José Antonio Meade al frente; en el PAN con la escisión de la exprimera dama y los juegos de ajedrez del niño maravilla; en el PRD al perder su identidad aliándose con su antagonista histórico; y en Morena ampliando coberturas a costa de recoger a los priístas resentidos. Todos pierden coberturas limitadas, porque su base de incondicionales baja cada día, mientras la mayoría de los presuntos votantes NO se sienten representados por NINGUNA de las opciones conocidas y ni siquiera con los aspirantes “independientes”.

Las batallas han dado inicio, desde luego. Pero acaso la mayor de ellas se libra en las redes sociales a donde tienen acceso casi gratuito, hay quienes pagan sumas enormes por los “Me Gusta” y la cooptación de cibernautas que se ríen de los abanderados desesperados en un ámbito en el que la protesta domina, y de sobra, por las muchas afrentas, precisamente, contra la libertad. Ya no es necesario tener un espacio costeado por el gobierno para denunciar la barbarie contra el periodismo.

La intensa comunicación que existe ahora –impensable en otros tiempos–, pese a la cercanía con las noticias incluso las de territorios alejados no ha logrado todavía contrarrestar la influencia de los malos gobiernos cuya estrategia ruin ha sido la de buscar descalificar a quienes hacen uso de las redes para hacer crecer las voces comunitarias.