Corta al patán

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Daniel Bisogno

Twitter/  @DaniBisogno

¡Nuestro cine mexicano está cambiando, público querido! A veces late bien y otras tantas para mal; recordemos que hace unos 25 años aproximadamente se trató de sacar de las cenizas a nuestro cine, después de como lo dejaron las películas de ficheras, que durante dos décadas lo vapulearon sin cesar. En ese entonces empezaron a surgir algunas películas de calidad con directores brillantes, La mujer de Benjamín, Cabeza de Vaca, Solo con tu pareja, La tarea, Sexo, pudor y lágrimas, Rojo amanecer, más tarde Y tú mamá también, Así es la vida, La perdición de los hombres, Los motivos de Luz, El Callejón de los Milagros, Amores perros y Dos crímenes, por solo mencionar algunas.

Empezaron a levantar de la lona a nuestro cine, empezó poco a poco a retomar prestigio; vinieron los premios, los reconocimientos, los directores de la talla de Cuarón, Iñárritu, Del Toro y los de más experiencia como Jorge Fons, Arturo Ripstein, entre otros. Fue rescatando y consolidando de nueva cuenta el cine que durante tantos años nos representó exitosamente a nivel mundial; pero siendo muy honestos, la mayoría de las películas antes mencionadas eran muy buenas, pero un tanto depresivas. Hagan memoria: casi todo nuestro cine estuvo enfocado en mostrar, a través de buenas historias, todo lo más bajo y ruin de nuestra sociedad. Amores perros, por ejemplo, o Los motivos de Luz, donde Patricia Reyes Spíndola después de una vida totalmente miserable, un buen día decide matar a todos sus hijos y luego a ella misma. Sí, muy buenas historias, pero muy crudas, muy duras. Y durante varios años esta fue la tónica; pero de unos cuantos años para acá como que a alguien le cayó el veinte de que nuestra gente, todos los mexicanos, también queremos y necesitamos reír. Entonces empezaron a surgir en nuestro cine los primeros intentos de regresar a la comedia, género que antes lo hacíamos maravillosamente con Tin Tan, con Cantinflas, con Mauricio Garcés, con Joaquín Pardavé y muchas otras figuras. Recuerdo una verdadera obra de arte de humor negro, El esqueleto de la señora Morales, con Arturo de Córdova y Amparo Rivelles, escrita por Luis Alcoriza, quien fuera marido de Angélica Ortiz, mamá de Angélica María, abuela de Angélica Vale y de paso tía abuela mía. La comedia es de los géneros más difíciles y la gente tiende a minimizarla, pero ahora que se está retomando en nuestro cine, se habrán percatado de lo compleja que es, pero absolutamente necesaria. Y aunque muchos han tomado el camino fácil intentando hacer comedias románticas al estilo gringo, pero región cuatro, otros han hecho buen trabajo. Por eso cuando mi vieja me pidió que la llevase a ver Cómo cortar a tu patán, pues la verdad me sentí ñañaroso y de momento no accedí. Pero luego tuve de invitados en Ventaneando a dos de los protagonistas, a Mariana Treviño, a quien usted puede ver en Club de Cuervos como protagonista, y Cristopher Von Uckermann, a quien obviamente usted recordará en RBD; pero también en Kdabra, donde hizo Uckermann un trabajo excepcional.

 

Así que cuando vi de qué trataba la película y combinada con estos dos grandes actores (porque Mariana Treviño es una verdadera joya, fantástica para la comedia) también como que empezaron a darme ganas de ir a ver la película. La contaron tan sabroso y tan sueltos en el foro de Ventaneando que hasta me dieron ganas de ir a verla, así que le dije a mi mujer: “Ándale, vamos a ver la chingadera esa de película que quieres ver”, y pues hasta allá fuimos a dar. Y como no habíamos comido, hasta una torta cada uno con un bote de palomitas para los dos y un refresco cada uno por la módica cantidad de 388 pesos (pinches ratas) pero la verdad es que la disfruté. Ya con el salami en la boca, sin albur, arrancó la proyección, claro que para ese momento mi vieja ya se había empacado toda la torta, y como traga como perro de La Marquesa, a la primera, de una masticada y sin tomarle sabor, pues ya nomás le quedaban como tres palomitas y un sorbito de refresco; en cambio yo estaba casi nuevo: tres cuartos de torta y todo lo demás intacto. Imaginen ustedes que la película cuenta la historia de dos hermanas huérfanas que viven juntas y una (Mariana Treviño) reniega del amor, es terapeuta al respecto, y dice que jamás hay que enamorarse; la hermana más traviesa y juguetona (Camila Sodi) está estrenando un novio que le quiere presentar a la hermana mayor. La hermana mayor se va de antro y ahí conoce a un chavo (Sebastián Zurita) con quien se va a ponerle peluca a Kojak esa misma noche; echan pasión, ella, como es su costumbre, se va sin avisar a la mañana siguiente y cuando llega a su casa la hermana le presenta al novio. Vaya sorpresa cuando ella y nosotros vemos que es precisamente con el que ella se acostó (Sebastian Zurita) a partir de ahí surge esta historia y vemos las peripecias de Mariana Treviño para separar a su hermana de las garras de este patán. De hecho tiene que valerse de la ayuda de su maestro de yoga, quien es su mejor amigo (Von Uckermann) para que ayude a alejarla de ese patán. La película no es pretenciosa, está simpática, te ríes en varios momentos, que es lo que más necesitamos, y cumple con su cometido. Es ligera y bien actuada, la dirección es buena. En resumidas cuentas, me gustó, con decirles que hasta me cayó bien Camila Sodi en su personaje. Mariana y Cristopher están muy bien y Zurita no se diga, así que si quiere reírse un rato sin mayores ideales, vaya a ver Cómo cortar a tu patán, y si quieren deleitarse las pupilas, para los hombres está mi Camilita y para las mujeres Zurita y Uckermann, que sale sin camisa para que se vayan tocando sus partes desde ahorita. He dicho.

Camila Sodi y Mariana Treviño