De panteones a panteones

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Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Para ir en la noche a ver como son los rituales del día de muertos, no es necesario ir a Mixquic, miren que es un pueblo fantástico, pero en estos días se ha comercializado de manera excesiva. A donde vaya encontrará chelas con chamoy y lo que se pueda imaginar: pizzas, hamburguesas y los comerciantes de ahí sufren mucho por la invasión de puesteros que llegan de las diferentes ferias de los pueblos del Edomex y la mú- sica del norte de la República.

Asistir al panteón a la medianoche es un martirio, un montón de estudiantes de universidades privadas van con su cámaras para sacar las fotos “más bonitas” para publicar en Facebook, Twitter o Instagram, y poco a poco va perdiendo la magia antigua del lugar de los mezquites. Y si van en autos váyase con varios días de antelación, hay hostales para dormir, ya ve que la única carretera ese día es un gigantesco estacionamiento.

Pero hay otros panteones que tienen tradición y también son cementerios comunales, me refiero al de Azcapotzalco, todos los pueblos de Azcapotzalco llegan al panteón comunal de san Juan Tlihuaca, que quiere decir lugar de brujos, usted puedo visitarlo sin tanta aglomeración y tener una comunión con los viejos habitantes que preservan la tradición, pero además es tan bonito, está dividido en dos partes, una es para los adultos y la sección de los niños, sus tumbas son alegres, están adornadas con los juguetes que les gustaban a los niños en vida y las tumbas llenas de color, ellos comienzan a las ocho de la noche una precesión y recorren las calles del pueblo y se detienen en los altares callejeros.

Cuando llega a la entrada del panteón es como si llegara a la película de Los Tres García, rezan, llevan sus velas, sus flores, cantan, hay danzantes, mariachis, tamales, atoles, bu- ñuelos, me maravillan los habitantes de San Juan Tlihuaca.

En su mayoría descienden de los tecpanecas. Fueron los mexicas quienes les llamaron chintolos, a los de acá, por tener buenas petacas. Es un pueblo que hay que defender del estrangulamiento que tiene, está rodeado de fábricas, pero enmedio reina el jardín de los ahuehuetes, con sus leyendas, su iglesia y la gente es hospitalaria; todos se acomiden a decirle por dónde llegar al panteón y lo mejor se siente en un pueblo. Digo, que tanto es tantito