Halloween a la mexican

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Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La neta del planeta de charrolandia, el halloween se acharró, le echaron tanta crema chantilly a sus tacos los de la segunda generación de gringos nacidos en Méxicalpan de la tunas. que el charro aunque se vista de vaquero baila reguetón.

Como decía el maese José Vasconcelos, somos la raza de bronce, la primera expresión de la globalización, antes que muchos pueblos del planeta nacimos mestizos, por eso aceptamos todas las influencias del mundo y nos las comemos en tacos con guacamole.

A las pruebas me remito, aquí el halloween no es como en las tierras de Trump, ni Dios lo quiera, es a la mexicana, mestiza, la calabaza se usa para otra cosa, por ejemplo en tacha, para pedir su calaverita se usan cajas de zapatos, calaveritas de plástico y ahí van los escuincles por la calle como el Chavo del Ocho seguidos por don Ramón y la Chilindrina, no sea que se les vaya aparecer el chupacabras y bailó el halloween.

Pero espérense, a la llegada de la noche del baile, no es como en la película “Viernes trece”, no, ni tampoco como en “Freddy Krueger”, ni como en los relatos de Stephen King, no, en lugar del payaso de It (Eso) sale el Platanito aunque lleve máscara de “Eso” y en lugar de una bruja escaldufa sale un catrina con cara de Frida Kahlo eso sí, con escobeta.

En lugar de un whisky on de rock sale un pulquito curado de cacahuate y en lugar de unos bocadillos aparecen esos Armando Ramírez horrorosos chicharrones de harina que le riegan salsa de la Adelita, ¿no verdad? Quise decir de la Valentina. Y ya encarrerado el ratón, y no es el Miguelito, el amante de la Daisy, sino Pancho el ratón, se grita: aguas con las carteras.

Se comienza con música electrónica y terminan cantando las de Juanga, aquella de “yo no sabía amar hasta que te conocí y me fue de la fregada”, se verá que revolvemos nuestra cultura con la infiltrada, pero somos tan charros que la hacemos de nosotros, como decía conocido crítico cultura: Rigo Tovar aunque se ponga lentes Ray Van gitano se queda y con la sirenita. Hay qué bonito es ser mexicano, no discriminamos más que a los indígenas.

La neta los jóvenes se divierten, muchos haciendo el mestizaje de las costumbre mexicas con las trumpeteanas, digo, lo dicen los sabios del neutle, un campechano siempre es bueno, digo, qué tanto esa tantito.