Doble pachanga por el 1er aniversario

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Raquel Bigorra

Twitter/ @rbigorra

Ayer me fui muy temprano a desayunar con las mamis del colegio de mi hija Rafaella. Corrí al foro, hice el programa en vivo, de regreso a casa escribí estas líneas que les comparto. Pasé a comprarle un globo a mi hija para sorprenderla.

Diario me espera para que le lleve un postre de los que cocina en el programa José Ramón Castillo, y ayer por estar contestando tuits me volaron la pieza de hojaldrina de chocolate y frutos secos, que ya tenía apañada para ella. No quería dejar de llevarle una sorpresita.

Tomé mi clase de box, me bañé y arreglé para irme al aniversario de un restaurante donde de invitado cocinó Toño Delivier, de Cocineros mexicanos. Nos lanzamos con nuestros compadres Bisogno y Cris.

Mi marido me dijo: “Ya bájale dos rayitas”, y yo, vuelta loca con la fiesta de Halloween que le estamos organizando para este jueves a Rafaella y sus amiguitos, no le hice caso y seguí con mi nivel diez de intensidad.

Siento que el tiempo no me alcanza. No sé cómo, pero me divido en mil y en un mismo día puedo aventarme hasta dos fiestas. Así me acaba de pasar con el primer aniversario de Cocineros mexicanos.

La producción organizó en El Peladito, en la colonia Del Valle, tremendo reventón. Llegamos a las 7 pm y enseguida le entramos al chupe, al baile y la gozadera. Esteban, el muchacho guapo que prueba las delicias que preparan los chefs en vivo, pasó una gorra y yo le puse 500 pesos, pensando que iba a haber baile privado. Después me dijeron que era para la propina y nada, que el servicio de meseros estuvo tan espectacular que ni modo de quejarme. Hubo karaoke, le sacamos brillo a la pista, nos abrazamos y compartimos un ratito con todo el equipo del programa que cuando nosotros a las 2 de la tarde salimos corriendo a casa, ellos se quedan trabajando hasta altas horas de la noche para tener el programa impecable al siguiente día. Son lo máximo.

De ahí nos vinimos a la casa, a seguirla. El trío musical llegó puntual y La Jefa Ingrid y yo, agarramos el micrófono. Ya me metieron una queja la asociación de colonos, pero es que la afinación estuvo un poco baja y las de despecho nos las echamos a todo pulmón. Agarramos canciones de José José, Ana Gabriel, Flans; las de Dulce no, porque no nos dio la garganta. Echamos mano de un par de rolas de La Mafia, mientras los hombres nos miraban desde el bar, no sé si con compasión o alegría. Ya traía yo 3 chelas de la fiesta de la producción y unas cuántas copas de vino en la casa, así que no distinguí bien.

Mi marido, feliz. No daba crédito de ver al mismísimo Toño en acción. En su asador preparando carnes, tatemando chiles y preparando salsas y guacamole. Mientras Joserra se discutió con un par de pasteles finísimos que trajo de Que Bo!, su flamante negocio de chocolates

Un pastel de calabaza de castilla y otro de mango. Ahí fue donde me dije: Ya no cenó Pancho. Óigame, ya estábamos en el mismísimo cielo probando tantas delicias dulces y saladas, para qué cansar al cuerpo.

Ya que devoramos todo y nos reímos, cantamos y nos dijimos varias netas bonitas, le pedí un uber a la jefa.

Llegó puntual el chofer del servicio de taxi y nos sacó el susto de nuestras vidas. Ingrid y los dos cocineros por poco se desmayan cuando escucharon a media calle el grito de “¡Jefa!”. El taxista es fan de Cocineros mexicanos. “Mi mujer no se pierde ninguna receta, Bigorra”, me dijo el hombre, que por supuesto no arrancó el auto hasta tomarse la foto del recuerdo con todos.

Mi Toñito y Joserra también se fueron a descansar. Bien merecido que lo tenían después de un año de duro trabajo en el programa. Yo como quiera, no más llevo desde mayo y mi chamba consiste en presentarlos y probar lo que preparan, pero ellos proponen y mandan las recetas además de cocinar totalmente en vivo.

¡A gozar, que el mundo se va acabar! Eso de que le baje dos rayas a mi ritmo, no es posible. Vivo con pasión y soy muy feliz de tener a esta banda de amigos que los considero ya mi familia. Arriba el sabor y aplauso desde aquí a todo el equipo por este año maravilloso al aire de recordarnos que tenemos un México fregón, con la mejor gastronomía del mundo. Nos leemos el próximo viernes en El manual de la buena esposa.

¡UP’S SE ME SALIÓ!

Mi querido doctor César Lozano me invitó a Monterrey junto a Fer del Solar a presentar su nuevo libro: Actitud positiva… ¡y a las pruebas me remito! Mi César es un fregón. El auditorio a reventar, como ya es costumbre en la Feria del Libro. La gente lo ama. Es el autor número uno de autoayuda en México. El más leído.

Ahí llegó Tuti, su esposa. Guapísima como siempre, lo apoya y acompaña en los eventos más importantes. Ella también es comunicadora y dos veces por semana participa en un programa de Tv allá en tierras regias.

La vi que le sudaban las manos y estaba con la boca seca, además de emocionada. Agarró el micrófono y la cámara y empezó a entrevistar a César. Luego me dijo que era la primera vez que lo hacía y yo feliz por haber podido ser testigo de ese maravilloso momento. Se supone que no debería contarles lo que pasa en el camerino antes de que el Dr. Lozano se presente ante sus lectores, pero ¡up’s se me salió!