Electrocutan al Ame

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Con un gol de Luis Pérez, el Necaxa derrota 0-1 a las Águilas en el Estadio Azteca

Ignacio Ambriz, tan malquerido en sus tiempos como director técnico del América, se plantó en el mismísimo Estadio Azteca, y con su Necaxa derrotó a los cremas 0-1.

Los Rayos, en una noche redonda, victimaron a unas Águilas a las que no les alcanzó para tener una reacción en casa, como pasó apenas el miércoles ante Chivas.

Esta vez, Miguel Herrera cambió a algunos de los estelares, pero los sustitutos no pudieron con el paquete.

Apenas destellos

En 30 minutos, del lado americanista, sólo Renato Ibarra, quien impactó a las redes por fuera, y Mateus Uribe, quien voló su remate, construyeron lo más cercano a probar al arco enemigo.

Mientras, Cecilio Domínguez, quien recibió el espaldarazo para ser titular, en su afán de agradar a la afición y a su técnico, hacía una de más, por lo que sus opciones se iban limitando a nada, siempre apegadas a una estampa totalmente opuesta a la que se supone es la auténtica.

Está claro que los movimientos del Piojo, quien no echó mano de arranque de Oribe Peralta y Carlos Darwin Quintero, no le funcionaron, pues al menos en la parte inicial, las Águilas no mostraban ni siquiera destellos en ofensiva.

Los Rayos, que se plantaron en la cancha del Estadio Azteca con una formación que priorizaba el orden, tuvieron sus opciones vía el contragolpe, pero lo cierto es que el duelo, al menos en su primera parte, terminó con tristes roscas.

¡Sorpresivo!

Para el complemento, al 58’, Álex Díaz remató con la cabeza, y el balón se fue apenas encima de la meta custodiada por Marcelo Barovero, de poco trabajo hasta este momento.

Y, en la que siguió, Baro tuvo que sacar el lance felino, pues estuvo atento para manotear un centro de Cecilio, que buscaba la pierna de uno de sus compañeros.

Otra vez Díaz, el único canterano en el campo, se abrió el espacio, pero su tiro pasó zumbando la horquilla, justo en los instantes de mayor conexión del crema, ya con Darwin en el rectángulo verde.

Sin embargo, con una zaga hidrocálida batiéndose en serio, el reloj fue consumiendo sus minutos y alargando la igualada, siempre con el peligro latente de que apareciera alguna buena jugada de la visita.

Y, al 79’, la oportunidad que tanto buscó el conjunto de Aguascalientes llegó con un certero cabezazo de Luis Ernesto Pérez, que al final decretó una de las sorpresas de la jornada sabatina.