¿Puede el matrimonio sobrevivir al cáncer?

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Raquel Bigorra

Twitter/ @rbigorra

Laura Vidal, Oncóloga

Octubre es el mes de la lucha contra el cáncer de mama. Que no se nos olvide las vidas que ha cobrado esta enfermedad y la importancia de la autoexploración. Revisarnos, hacernos la mastografía y estar al pendiente de nuestra salud. A tiempo, el cáncer, sabemos que es curable.

Pero ¿qué pasa con las parejas que atraviesan una lucha contra este padecimiento? Muchas no logran pasar esta dura prueba de vida. Otras, salen fortalecidas.

La oncóloga Laura Vidal, de Barcelona, después de años de tratar a sus pacientes, revela en un libro los mejores consejos para que los familiares sepan acompañar al enfermo de cáncer. Ella asegura que “las familias que aprenden a verbalizar sus emociones salen reforzadas del viaje, independientemente de su desenlace”.

Y habla de familias, porque el cáncer es una enfermedad que toca a todos los miembros de un núcleo. La familia acompaña, se deprime, se desmotiva, también tiene miedo, y muchas veces tiene ganas de tirar la toalla. Se pregunta por qué, al igual que el enfermo. Le cuesta mucho mantener el ánimo arriba para poder contagiar al paciente de esta onda positiva que tanto cura.

Edith González y Lorenzo Lazo, su esposo, son un claro ejemplo de una pareja que salió más fortalecida de esta lucha. Han caminado juntos, llenos de amor y esperanza. Edith hizo todo lo que estuvo en sus manos para curarse y Lorenzo no la dejó sola ni un instante durante todo el proceso.

Otras mujeres no han tenido la misma suerte. Pero solas, también han salido victoriosas. De que podemos, no hay duda. Ese es el caso de La puertorriqueña Adamari López, quien publicó el libro Viviendo. Llena de valor, y para inspirar a muchas, deja ver en la portada la cicatriz como parte del proceso que vivió en la lucha contra el cáncer de mama.

Y es en este punto donde a las parejas les genera tanto conflicto. Es devastador para una como mujer mirarse al espejo y verte sin una o ambas mamas. Aunque hoy los cirujanos realizan con extraordinarios resultados la reconstrucción del seno, es duro pasar por el proceso. Es ahí donde la pareja debe brindar su mayor apoyo para decirle a la paciente que se ve hermosa, que vale mucho y cuánto la ama.

A mí me encanta leer los casos de éxito. Esas historias que nos muestran que se puede vencer al cáncer. Pero también conocer las herramientas que nos permitan lidiar de la mejor manera con una enfermedad tan devastadora. Un mal que no avisa ni distingue. Te toma por sorpresa y arrasa con vidas, familias, matrimonios, si no sabe uno cómo lidiar con él.

Vivir es una aventura y es imposible saber lo que nos depara el destino. Si es nuestra decisión compartir esta bendición sagrada con alguien más, estemos decididos a brincar cualquier obstáculo que se presente. De la mano, haciendo equipo con nuestra esposa o esposo.

Vaya desde aquí mi reconocimiento no solo a esas guerreras que hoy son sobrevivientes de cáncer. También a esas personas que supieron acompañar, motivar, escuchar, apapachar a la pareja cuando más lo necesitaba. Estuvieron ahí para después de cada quimio, radiación, o cirugía decirle que iban juntos a salir adelante. Que siguieron alentándote, ilusionándote, con los planes futuros que hoy están cumpliendo juntos.

Definitivamente el matrimonio puede sobrevivir el cáncer. Seamos empáticos y aprendamos a estar para cuando más nos necesite nuestra pareja. Sé que no es tarea fácil y bien lo menciona la doctora Laura en su libro. Dicen que en la cárcel y en la cama de un hospital se conoce a los verdaderos amigos. Seamos valientes y enfrentemos las adversidades.

La oncóloga catalana que te mencioné al empezar este Manual, habla de “Verbalizar las emociones”. Dejemos atrás un momento el tema de una enfermedad. Hoy, que tú y tu pareja están completamente sanos, te pregunto: ¿Le ponen nombre a sus emociones? ¿Saben poner en palabras lo que sienten? O solo se frustran y se distancian porque algo les incomoda, no les gusta, los hace sentir infelices y no saben expresar lo que es. Regálate un tiempito para pensarlo y poner manos a la obra. Quiero cerrar este espacio de hoy alentándolos a trabajar en sus emociones. Bien dicen algunos conocedores, que son la base de todo. No enfermes tu cuerpo con emociones que no dejas salir. No te atores con sentimientos que no sabes poner en palabras. No guardes. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.