El PRI solo tiene a dos

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Después de los lamentables sucesos del 19 de septiembre, la politiquería vuelve a ocupar un lugar estelar en la agenda nacional. Ya se olvidaron los damnificados, lo que interesa a los medios es de nuevo la política. Las noticias han sido abundantes: Margarita –la de Calderón– se enfadó con su partido y decidió ser candidata independiente. Los augurios a su favor son escasos, pero para ella lo importante es estar en el candelero, para estar en posición de buscar “arreglos” que le dejen dividendos.

Por el lado del PRI, el caso es más espectacular. Ya se habla de precandidatos de cierta fuerza, como ha sido la costumbre en el tricolor, los actuales secretarios de Estado son los más mencionados. Entre ellos, ocupan un lugar relevante el de Hacienda, José Antonio Meade; el de Salud, José Narro; el de Educación, Aurelio Nuño; y sorpresivamente, Enrique de la Madrid, hijo de aquel Presidente oscuro, acomplejado y sumamente inepto como lo fue Miguel de la Madrid.

Algunos más mencionan al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio. En realidad, se le ven pocas posibilidades a Osorio, pues durante todo el sexenio se la pasado siendo un merolico, que sin moderación de todo habla. Es clarísimo que siempre soñó con la candidatura, pero tal vez, como sucede en los deportes, se sobreentrenó.

Igualmente, en el camino ya se perdieron personajes como Eruviel Ávila, o el propio Manlio Fabio Beltrones, quienes en un principio levantaron la mano.

Veamos las opciones. Definitivamente, con objetividad, el tricolor debiera dejar de lado esa práctica de candidatear al cariño del Presidente. Este afecto ahora lo tiene sin duda Nuño, pero más allá de eso, carece de cualquier virtud, es mediocre, incapaz y en educación pública ha hecho el peor papel del mundo.

Por otro lado, De la Madrid es un protegido de Carlos Salinas, y es clarísimo que este personaje siniestro y perverso es quien lo está candidateando. Salinas ha sido el más corrupto de los Presidentes de este país, no debemos olvidar que fue un usurpador, pues es bien sabido que se apoderó de la Presidencia, cuando quien había ganado en 1988 fue Cuauhtémoc Cárdenas. Ahora, Salinas promueve al joven De la Madrid, pero es claro que si fuera candidato del PRI, no tendría ni siquiera el voto de su familia.

Dado lo anterior, el PRI solo tiene a dos personajes a quien puede ungir como candidatos. José Antonio Meade, quien se ha desempeñado en cargos importantes tanto en este sexenio como en el pasado.

El otro candidato con el que cuenta el PRI es José Narro, quien a diferencia de los otros personajes, tiene un gran prestigio y presencia, e igualmente un carisma envidiable. Si Peña Nieto actúa con inteligencia deberá inclinarse por el Secretario de Salud.