Pedita entre amigos

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Daniel Bisogno

Twitter/ @DaniBisogno

Hubieran visto la cara de la gente en el restaurante japonés cuando nos vieron entrar, primero a mi mujer y a mí acompañados de mis compadres Raquel Bigorra y Alejandro Gavira, pero de plano ya no lo podían creer cuando, a los 40 minutos de que llegamos, apareció por la puerta mi queridísimo Adal Ramones con Karlita, su flamante esposa. Llegaron, se sentaron a la mesa ante la mirada atónita de los comensales, que de plano a los siguientes 40 minutos, cuando apareció Germán Ortega, mi querido Mascabrother acompañado de Angélica, su mujer, ya no daban crédito de lo que ahí sucedía, pues es como encontrarse al elenco completo de Odisea Burbujas en un restaurante: Mafafa Musguito, Pistachón Zig Zag, Patas Verdes, Mimoso Ratón, el profesor A.G. Memelovsky, y en una de esas hasta al Ecoloco.

Tuvimos que ir pidiendo unas entraditas ante el retraso de nuestros compañeros y amigos, pues nos estábamos zurrando de hambre, y mi comadre no es de las que aguantan más de 30 segundos sin alimentos en la mesa en ningún restaurante, así que empezaron a llegar los sashimis, quesque muy sanos y a dieta todos; pero luego valió gorro y llegaron las banderillas capeadas de camarón con queso crema, los cakes de atún y la primera botella de sake, que es un vino de arroz buenísimo y que rápidamente te pone hasta tu mismísimo moco.

Arrancó la plática y las risas de inmediato, ante las anécdotas de mi Adal y Karlita. Se fueron 21 días a Asia, estuvieron en China, Vietnam, Hong Kong, Singapur, Malasia y Tailandia. Mi Adalito se lució y se la llevó a todo lujo, con decirles que en el Four Seassons de Vietnam hasta tenían un mayordomo para ellos solos, que les espantaba todo el tiempo el brinco; y todos sabemos que es un mito que en la luna de miel uno no se baja del guayabo; de hecho, creo que es cuando menos uno le pone peluca a Kojak, pues con el cansancio y el estrés de la boda, ya no quedan energías para esas porquerías. Pero pues se intenta de repente, en algún chancecito, y este mayordomo del que les platico pues se la pasaba parado junto a ellos, viendo nada más qué era lo que necesitaban. Pero empezaron a desesperarse de tantas atenciones, así que mi Adalito le dijo: “Si quieres, sírvenos un trago y ya te puedes ir, nos vemos mañana”. Feliz el mayordomo, así lo hizo, pero vayan ustedes a saber qué fue lo que les sirvió, pues literal fue la segunda copa que se tomaban en todo el día, pero yo creo que les dieron de la que dejó ciego a Rigo, porque se pusieron hasta el moco, como nunca antes en la vida. Hasta les entró el furor uterino y como Dios los trajo al mundo echaron machincuepas por el jardín y la alberca de su habitación, en plena madrugada. Es más así, sin prenda alguna, hasta se brincaron la barda que daba a la habitación contigua y se aventaron de salto mortal en la alberca de esa villa. Con acrobacias del chilindrón, mi Adal cayó en el agua y mi Karlita igual. Por suerte esa habitación estaba desocupada y no pasó a mayores, pero imaginen ustedes la cruda moral con la que se despertaron al día siguiente.

Esto porque los dos son muy decentes y educados, porque a mí me hubiese valido madre que me tomaran fotos ahí encuerado, como caguama desovando en la arena. El caso es que regresaron felices y totalmente enamorados y mi Adalito llegó a pegarle duro a la chamba; de hecho, iba llegando de una gira por Centro y Sudamérica con su show de monólogos; y llenó a reventar, como siempre, todos los lugares donde se presentó. Y al llegar comenzó con la lectura de una obra de teatro que va a ser producida por Sergio Gabriel, que se llama Dos más dos, que es una comedia muy exitosa que salió de una película en Argentina y trata sobre el intercambio de parejas. Todo parece indicar que será con Jorge Salinas con quien haga este proyecto, pero está muy emocionado.

Por su parte, mi querido Germán, que no puede ser más simpático y agradable (y por cierto que lleva ya cinco meses sin probar un trago de alcohol, por lo que no sé qué tanto se divirtió,) trae la idea de que juntos, Adal, Los Mascabrothers, su seguro servidor y un gran elenco, hagamos el real y verdadero Full Monty, cosa que suena muy interesante y divertida; pero como ya estamos en la planeación del totalmente nuevo Tenorio cómico con mi querido socio y amigo Alejandro Gou, pues ya veremos si se echa a andar ahorita esa idea o el otro año, aunque yo también tengo la idea y las ganas de hacer con Los Mascas, con Adal y con Albertano, aquella memorable obra Orquesta de señoritas, aquel musical que hicieran don Sergio Kleiner y Miguel Pizarro, donde todas las integrantes de la orquesta de señoritas son interpretadas por hombres. Es un obrón, así que se la voy a proponer a mi querido Gou como una propuesta más de las que ya tenemos en la mesa para regresar cuanto antes a la escena teatral.

Entre risas y planes se nos fueron las horas y las botellas de sake, que creo que fueron más que las horas mismas, por lo que salimos literalmente todos hasta atrás. Menos mal que traíamos conductor designado, mi querido Germán Ortega, pero todos veníamos pedo requetecontentos. De hecho, vi a mi mujer bajar la ventana de la camioneta y hacer dos que tres amagos durante el trayecto, pero aguantó el quemón y no guacareó hasta que llegó a la casa; es más, creo que sigue guacareando. Mi comadre tuvo que llegar bien crudelia a Cocineros mexicanos y creo que les tocó cocinar wafles con nutella a los chefs, así que ya me imagino los ascos de mi comadre. Bueno, me despido porque ya oí a mi mujer jalarle al baño y no se me vaya a ir por el retrete otra vez, pues ya van dos ocasiones que tengo que ir a recogerla por allá por canal de Apatlaco. He dicho.