En México ¡ni uber, ni taxis, ni nada!

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Claudia Silva

Qué onda, mis pepinos, ¿cómo están? ¡Ay, yo tipo asustada!, y es que por poco no la cuento: el otro día que a Primitivo mi chofer le salió una emergencia, la ternurita me dejó botada en pleno dentista, y ni modo de decirle algo, si tenía toda mi boca abierta ¿hello? Pero mi doctora me dijo que ella tenía el teléfono de un sitio de taxis maravilloso; y es que ya ven que con eso de que ahora es más peligroso viajar en Uber o en Cabify que en el mismísimo Metro; pues la verdad mejor un taxi clásico ¿no, pepinos?

Bueno, total, que ya pasó el taxi por mí y yo me sentía la más intrépida de subirme a uno, y sí fui muy intrépida, porque no se imaginan la clase de chofer que me tocó, o sea, en 1ª era un chavito como de 20 años, que no sabía ni cómo salir de Polanco, ¿hello? Y lo peor es que se quería ir a Bosques de las Lomas por el Periférico con toda la perradita, ¿no adoran?

Y le tuve que decir: “Oye, pepino, mejor vete por el 2º piso; si
no, vamos a hacer horas”. Y me salió con la gatadita de que no traía TAG, pero como yo soy muy precavida, traía la mía, así que le dije: “Ay, a ver, ten la mía y vámonos por arriba”.

Pero lo más bizarro de todo es que el niño-chofer, nunca se había subido al 2º piso, ¿lo pueden creer? Era su ¡primera vez! Y tenía que ser justo conmigo ¿hello? Así que cuando ya estábamos arriba, no saben: el pepino estaba extasiado, parecía que había descubierto un nuevo mundo. Bueno, no hasta me dijo: “No conozco Disneylandia, pero así ha de ser ¿no, Srita.?”. Y le dije: “El 2º piso y Disney ¡cero qué ver pepino!”. Pero él se ve que sí se creyó que era Disneylandia y empezó a correr como si
estuviéramos en el Space Mountain, y solo decía súper emocionado: “Aquí arriba no hay tráfico, no hay tráfico”. Y le tuve
que decir: “Sí, no hay tráfico, pero bájale a tu velocidad porque quiero llegar viva a mi casa ¿hello?”.

Total, que nunca le bajó a la velocidad, pero por lo menos yo sí llegué sana y salva a mi casa y cuando ya le estaba pagando ¿qué creen? La ternurita no me quería devolver mi TAG: “Ay, Srita.,es que me quiero volver a subir”, y le dije: “Pues cómprate la tuya, eres un peligro al volante, es más, dame tu nombre, te voy a reportar en el sitio”, y muy orgulloso me contestó: “Me llamo Vladimir”; ya ven que a los mexicanos les encantan los nombres extranjeros; antes eran gringos como Kevin y Brian, pero ahora ya son rusos ¿hello kitty? Y ¿saben con lo que me salió Vladimir?; “Repórteme lo que quiera, mi tío es el gerente del sitio”.

Así que le contesté: “Pues mi papá maneja este país, es como El Padrino, pero del PRI, ¡ay, pero tú qué vas a saber de la película El Padrino! y ¿sabes qué? Devuélveme mi TAG, vete como los animales, por abajo, ¿hello kitty?