Los republicanos

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Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Sin duda, el Partido Republicano de los Estados Unidos tiene más de siete vidas. Ha sufrido, en carne propia, algunos de los sucesos más denigrantes a lo largo de la crónica norteamericana, y pese a ello no cesan de revolver los distintos aceites y posturas de quienes lo forman; creo, de verdad, que el grupo más preparado es hecho a un lado cada que llegan los tiempos electorales. Por ejemplo, estoy seguro de que Condoleezza Rice, la ex secretaria de Estado de Bush junior, republicanos los dos, hubiera hecho un espléndido papel contra la señora Clinton.

Pero no. A través de las décadas la concatenación de errores sólo ha podido amortiguarse por dos elementos que privan, por desgracia, entre sus seguidores: la xenofobia y, por consiguiente, un nacionalismo exacerbado y ramplón que contradice los sostenes de la moderna globalización. A estas alturas, tras mostrarse el “pato” Donald Trump, el miserable, con todo su fulguroso racismo, me aterra, como ya he expresado, el hecho de que exista entre el electorado estadounidense, cuando menos, la mitad de seguidores de una política belicosa, incendiaria, discriminatoria y perseguidora de los inmigrantes cuyos brazos abaratados sustentan la economía del sur de EU.

Ya hemos percibido el mal talante contra los mexicanos en no pocos ciudadanos y funcionarios de la Unión Americana; a medida que Trump aumentó sus momios en las encuestas cuando candidato, las fobias igualmente se observaban al alza al grado de que el trato y el lenguaje corporal hacia los mexicanos eran ofensivos por evidentemente despectivos.