Los sismos, incentivos

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De pronto entra el des­ánimo pero en la me­dida que se mide la tra­gedia, por ejemplo en 1985, sí, se cayó el edificio Nuevo León, el Hospital General, parte del Centro Médico, La Super Le­che, edificios en la Roma, de­cenas de vecindades en Tepito, la Guerrero y la Merced, se ca­yeron fábricas, escuelas, esta­ciones de radio, de televisión, Avenida Juárez parecía Lon­dres después de los bombardeos que sufrió en la segunda guerra mundial, en la Ciudad oficial­mente se dijo que había 10 mil muertos, 4.100 rescatados con vida y una larga lista de datos y saben qué, la Ciudad se levantó.

Surgieron uniones de ve­cinos, de damnificados, gru­pos culturales, artísticos, ico­nos como Oscar Chávez can­tando en los campamentos de los que se habían quedado sin techo, fue tal la movilización social que terminaron surgien­do para bien y para mal líde­res sociales que se convirtie­ron en políticos célebre, unos honestos y otros corruptos, de esas bases sociales se nutrieron los nuevos partidos políticos, la gente creó sus propios nego­cios, muchos empresarios fue­ron conscientes de la emergen­cia, llegó mucha ayuda inter­nacional, Miguel de la Madrid expropió terrenos para cons­truir casas para los damnifica­dos de los barrios populares.

Poco a poco y al paso de los años la Ciudad comenzó a ves­tirse de peluches y la lección social la aprendió la gente pa­ra volverse más activa políti­camente, no por nada la gen­te de la ciudad de México es la más politizada del país.

El Distrito Federal de 1985 es irreconocible en la Ciu­dad de México de 2017, pu­so out a la canción de Cha­va Flores, México Distrito Fe­deral, tiene segundos pisos, metrobús, Uber, Centros Co­merciales a diestra y sinies­tra, los rascacielos han trans­formado a la Ciudad de chapa­rra a más alta, ahora la gente sigue la Champions League, casi todos usan celulares, ni quién se acuerde del telégrafo, an­tes solo se veían a Raúl Ve­lasco ahora hay Nexflix, Ave­nida Juárez es un bello paseo para caminar y encontrar acti­vidad cultural a la menor pro­vocación o se pasea en bicicle­ta por la ciudad, algunas ca­lles de Centro son peatonales.

Esta ciudad que se levan­tó de los escombros del 85, pe­ro ahí está, por cierto más ca­ra, pero se volverá a levan­tar, los sismos siempre han incentivado a chilangos, di­go, qué tanto es tantito.