Feliz cumpleaños

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FOTO: Instagram

 

Raquel Bigorra

Un cumpleaños le lle­vé a mi marido a la doble de Marilyn Monroe en México. Enfunda­da en joyas y el icónico ves­tido blanco, salió a cantarle Happy birthday, tal cual lo hi­ciera la rubia unos años atrás a John F. Kennedy. Otro año le mandé a construir un pas­tel para salirle de sorpresa. Fui por mi lencería muy fi­na, pero el numerito no pu­do concretarse cuando Ale­jandrito, el hijo de mi esposo, me dijo que quería salir con­migo dentro del pastel. Sa­limos los dos, sí, pero la len­cería tuve que guardarla pa­ra más tarde. Igual estuvo muy bonito el momento.

Otro año me lo llevé con su familia a un hotel en Cuerna­vaca. Después llegó el trío a cantarle de sorpresa al cuar­to y la rumba terminó en la madrugada. Ahí fue donde me hice hermana de una cu­ñada y me convertí en madri­na de una sobrina. Esas co­sas que pasan cuando una está con el corazón henchi­do de tanta vida que celebrar.

Llevamos 8 años juntos y me vuelvo loca por festejarlo, aun­que mi marido es de esos hom­bres que por la cara que pone, uno no sabe si le da gusto o no tanta algarabía. Pero no me lo tomo personal. Después de re­galarle una moto, la que él que­ría, hace unos 4 años en uno de sus cumples, me dije a mi mis­ma: Celébralo en grande y no es­peres a la reacción facial para mo­tivarte al año siguiente. Yo sé que en el fondo, a él le doy gusto, aunque su cara no me lo diga.

Por eso, cada año, segui­mos intentando sorprenderlo.

Este año me lo llevé a San Francisco a pasar el fin de se­mana. Estas escapadas son jus­tas y necesarias. Dejamos a los niños y nos fuimos como un par de chamacos a caminar por las empinadas calles de la ba­hía más linda de California.

Nos metimos en un club de blues y el cantante de la ban­da, como si yo le hubiera dicho que Alejandro estaba de cum­ple, vino con todo y guitarra a cantarnos y tocar para nosotros. El salón estaba lleno, pero el músico estrella de la noche ja­ló una silla y nos dedicó el show.

Nos fuimos de compras. Nos tomamos un helado de choco­late en una esquina. Entramos por unas chelas a una barra y es­tuvimos chachareando en Haight Ashbury, el barrio de los hippies.

Nos comimos unos delicio­sos rollitos primavera en el Barrio Chino y en medio de una festividad hasta danza­mos con los dragones de fue­go que bailaban en medio de la calle. Suerte que tuvimos.

Aprovechamos cada instan­te para tomarnos de la mano y consentirnos. No nos pudimos resistir a la belleza del Golden Gate y allí, en el famoso puen­te estilo Art Decó, pasamos un buen rato tratando de capturar la mejor foto. Llegaron los Blue Angels a sobrevolar la bahía. Re­sulta que se llevaba a cabo la Se­mana de la Armada en San Fran­cisco, así que tuvimos la dicha de ver la especie de suertes que hicieron los pilotos sobre Alca­traz y el Golden Gate. ¡Fue un regalazo! Ambas celebraciones, las del Barrio Chino y también la de los aviones sobre la bahía, solo ocurren una vez al año. Có­mo el cumple de mi amorcito.

¡A gozar, que el mundo se va a acabar! Muy bendecida me siento por tener este amor que me hace suspirar. Lo seguiré ce­lebrando cada año con una sorpresita diferente. “Per­dóname que no soy tan ex­presivo”, me dice. Y yo, pen­sando cómo agasajarlo mien­tras apaga las velitas.

Ya de regreso en Méxi­co nos fuimos los cuatro a ce­nar. Entre los besos y apapa­chos de Rafaella y Alejandri­to brindamos por un año más de vida y cerramos con bro­che de oro el festejo. La vida es una, así que si te nace sor­prender, no dudes en hacer­lo. Se siente maravilloso. Nos leemos el próximo viernes en El manual de la buena esposa.

 

 ¡UP’S, SE ME SALIÓ!

Estoy muy feliz porque el programa hermano de Cocineros mexicanos en Argentina tendrá una edición especial nocturna. Después de ver cómo hacemos el nuestro, los creadores decidieron modificar el formato y se llevarán a la noche el programa tal cual lo hacemos en Cocineros mexicanos. Cocineros con una conductora.

Así que enhorabuena, y qué maravilla que nos vean y les guste lo que hacemos de este lado del Bravo. Se supone que no debería contarles que también habrá Cocineros hispanos en Univision y que esta familia culinaria, crece y crece, pero.¡Up’s se me salió!