Nueva etapa

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FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM

 

Los sismos del pasado mes de septiembre dejaron varias lecciones a los habitantes de esta generosa ciudad de México. Los trabajadores estamos listos para iniciar los trabajos de reconstrucción. Nosotros participaremos como lo hemos hecho desde un principio, colaborando y poniendo nuestro mayor esfuerzo para que las cosas se hagan bien.

La Ciudad necesita recursos para que inicien los trabajos; el Gobierno federal, el Gobierno de la capital, las cámaras de diputados y senadores, los partidos políticos y ALDF, deben acordar los montos financieros que se van a destinar, para comenzar cuanto antes los trabajos de reconstrucción.

Los edificios que fueron colapsados, los espacios deberán ser sometidos a estudios de mecánica de suelo para saber en qué condiciones se vuelve a edificar.

El Atlas de Riesgos que se presentó recientemente, deberá de servir como guía para que sepamos con precisión cómo llevar a cabo las tareas de reconstrucción, tomando en cuenta que la ciudad cuenta con varios tipos de suelo y eso debemos entenderlo y aprenderlo para que en futuro construyamos bajo esas medidas de seguridad.

La Ciudad requiere que haya inversión, porque detonaría nuestra economía, pero ojo, es muy importante que esa detonación de la economía sea sin que ningún trabajador sea liquidado o despedido. Todos los lugares donde se registraron afectaciones deben incorporarse cuanto antes a la productividad, sin que alguna plaza laboral se pierda.

La planta laboral deberá continuar intacta, sea de la iniciativa privada, del Gobierno o informales, todos deberán preservar sus fuentes de empleo y donde haya habido afectaciones, debemos solidarizarnos reactivando el área o las pequeñas empresas con programas de inversión.

El objetivo será la reactivación económica para que los trabajadores vuelvan a obtener sus salarios que sirven como sostén de sus familias.

Hacemos una invitación a toda la ciudadanía para que volvamos poco a poco, dentro de nuestras posibilidades a retornar a la normalidad.

Es muy importante señalar que debemos de ser guardianes, vigilantes de los planteles escolares donde estudian nuestros hijos. Las escuelas públicas y privadas deben seguir siendo paraísos de la seguridad donde no quede ninguna sospecha de duda.

Debemos sumarnos todos, vigilar que así sea y de haber dudas realizar las denuncias correspondientes para que los planteles escolares continúen siendo auténticos paraísos de seguridad para nuestros hijos.