De la risa al llanto, y viceversa

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Daniel Bisogno

 

¡Vaya días los que hemos tenido, público querido! Pasando de la risa al llan­to y del llanto a la risa: ahora se nos fue mi queridísima Ma­maelena Evangelina Elizon­do, a quien yo le tenía un in­menso cariño, pues siempre se portó como una reina conmi­go. Cada que la veía me conta­ba anécdotas extraordinarias de su vida y de su larga carre­ra, pero siempre con un muy ácido sentido del humor; era implacable para criticar lo que pasaba en el medio artístico y remataba sus comentarios con una gracia fuera de serie. Es por eso que cuando plati­cábamos nos podíamos que­dar horas riéndonos. Mi Ma­maelena no se perdía Venta­neando y siempre decía que se reía mucho con mi asque­rosa persona, y además cada que la veía me pedía que le hi­ciera el pasito ridículo con el que cerraba yo bailando Ven­taneando. Una verdadera tris­teza perder a una actriz de es­ta talla, pero también a una mujer con ese sentido cáus­tico del humor. ¡Descansa en paz, mi Mamaelena querida!

Y como les digo que esta vi­da está llena de contrastes, pues les informo que me di­vertí como enano con mi que­rido Escorpión Dorado, sí, el luchador con boca de ramera y lenguaje soez pero muy di­vertido. Resulta que tiene en su canal de YouTube una sec­ción muy buena que se llama El Escorpión al volante y va con un invitado por las calles de la ciudad a bordo de una camio­neta y van platicando sobre la vida y obra del invitado, pero al mismo tiempo van interac­tuando con todo lo que pasa durante el camino. Por ejem­plo, nos paramos en los pues­tos de comida de afuera del CCH del Pedregal y se puso muy divertido el asunto: por un lado la gente no se espera que se les aparezca en la calle El Escorpión Dorado acompañado de su seguro servidor, así que ya se imagi­narán las escenas que podrán ver. Además, no saben qué rico in­sulta a la gente El Escorpión y ésta lo disfruta. Con decir­les que pasamos por una casa don­de estaban filman­do un comercial y empezamos a bromear con la gente de la pro­ducción, que en su mayoría eran argentinos, así que de ¡pinches re­fugiados sudamericanos! no los bajó, y aquéllos, rezurrados de la risa. Quedó muy bueno el video, para que estén al pen­diente y lo vean, público que­rido. Poca gente sabe que El Escorpión, fuera del persona­je, es la persona más decente y educada que se puedan ima­ginar. Es un gran esposo y pa­dre de familia, tiene dos ni­ños preciosos, para que vean que no están todos los que son ni son todos los que están.

Oigan, por cierto, los que sí están pero bien puestos son Ángela y Leonardo, los hijos de Pepe Agui­lar, que el otro día fue­ron de invitados a Ven­taneando y no se imagi­nan ustedes la gratísima experiencia que resultó; es increíble lo bien edu­cados que los tienen tan­to Pepe como su mamá: totalmente decen­tes, simpáticos, se avientan muy buenas punta­das pero tie­nen los pies muy puestos en la tierra. Resulta que cuando can­tan con Pepe en sus concier­tos, les paga un sueldo simbóli­co y éste les tiene que alcanzar para todas sus necesi­dades. Nada de que porque hay feria se las dan a manos llenas, los hacen que aprecien el valor del dine­ro, así que los escuché fuera del aire cómo iban a repar­tir sus centavitos esa semana. Los dos tienen una gran voz, nacieron completamente ar­tistas, Leonardo sacó la gui­tarra, se les pidió que canta­ran y con la seguridad que so­lamente tiene quien posee un gran talento comenzaron a aventar el górgoro y no saben ustedes cómo suenan; Ánge­la tiene una voz súper dulce y melodiosa, súper afinada, y mi Leonardo, que ya le cam­bió la voz, hay muchas notas donde suena muy parecido a su papá, así que ya se podrán imaginar el vozarrón que se carga. Viven entré Aguasca­lientes y Los Ángeles, imagi­nen los contrastes, por eso di­ce mi Leonardo que no ha po­dido tener novia duradera, pues cuando ya se está cla­vando con una, se tiene que ir a otra ciudad y amor de lejos, fe­lices los cuatro; en cambio, a mi Ángela, que por cierto tiene apenas 13 años, le está prohi­bidísima cualquier payasada de esas de tener novio, pues mi Pepe es muy celoso, no se imaginan a qué grado, con decirles que ya hasta la niña le dijo: “Pero, papá, tú sabes que soy una niña decente y edu­cada”, a lo que Pepe Agui­lar le contestó: “Por mujeres como tú, hay hombres como yo”, y te chingas. He dicho.