La cúpula inclinada

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FOTO: CORTESÍA /CUARTOSCURO.COM

Los torpes asesores de la cúpula del poder creyeron que sería adecuado, para hacer resplandecer a sus patrones bajo las candilejas de la popularidad, expulsar a la sociedad civil de las labores de rescate y después pretender administrar, a la brava, las donaciones y los transportes rebosantes de ayuda de los mexicanos de distintas entidades hacia las zonas de desastre, como ocurrió en Morelos para la desgracia política del afanoso esposo de la señora Elena Cepeda, el gobernador Graco Ramírez, uno más de los mandilones incapaces de poner el orden, siquiera, a su alrededor personal. (Y éste, de modo alguno, no es un comentario misógino sino un señalamiento en pro de la verdadera igualdad y, en este caso, el respeto al voto de la ciudadanía sin destino hacia la dama sino al protagonista miserable).

A pocos días de la tragedia, cuando marinos y militares, algunos heroicos, debe decirse, porque son carne y uña del pueblo aun cuando no lo defiendan, como quisiéramos, al recibir órdenes de sus respectivos mandos en plena confusión de lealtades: recuérdenlo, primero está México y éste no es su gobierno sino quienes deberíamos ejercer, siempre, la soberanía popular. Ahora hay quienes se ponen medallas que les llevarán al ardor del inframundo en donde les serán arrebatadas.

El señor peña creyó que bastaría visitar las comunidades devastadas y simular que subió cajas de ayuda, al lado de su “gaviota”, a un camión sin contar que se video filmó la escandalosa puesta en escena con él mismo colocando las cámaras y prohibiendo –lo que no pudo lograr– que a través de celulares se exhibiera la farsa.