Terapia en el foro de Cocineros

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FOTO: Tomada de Instagram
Raquel Bigorra

Cuando Coty Caglio­lio , Directora Gene­ral de Cocineros, me mandó un mail para preguntarme cómo me sentía tras el sismo, en un principio no entendí nada. Cuando tuvimos enfrente de todo el equi­po de producción a una psi­cóloga especialista en even­tos postraumáticos, como un terremoto, entendí todo.

“Ante un huracán, uno es­tá preparado”, dijo la espe­cialista. “Un sismo no puede prevenirse, por ende, las con­secuencias que trae son va­rias”, apuntó. “Ocasiona un trauma”. Allí, como si estu­viéramos en un ejercicio ti­po Alcohólicos Anónimos, cada quien se empezó a des­ahogar. Fue fácil, pues ha­bíamos vivido un terremo­to de 7.1 grados que nos sacu­dió a todos, al punto de tener que abandonar el foro en ple­na transmisión en vivo.

Para la psicóloga era im­portante que le contára­mos cómo lo habíamos vivi­do y qué pasó por nuestras mentes los días siguientes.

Yo le conté que sufría de insomnio; un compañe­ro dijo que dormía vesti­do con todo y zapatos pa­ra que no lo agarrara sin ro­pa. Otro dijo que ya no iba  al baño de la oficina, don­de le agarró el temblor; aho­ra prefería darse toda la vuel­ta pero no ir a ese baño, pues le traía muy malos recuerdos.

Una chica de edición se echó a llorar y contó cómo perdió su casa y ahora vivía toda su fa­milia con los abuelos. “Yo es­toy mejor, mi hermana es la que no ha podido regresar ni al tra­bajo, vive en un estado nervio­so total”, dijo entre sollozos.

“¿Alguien más quiere com­partir su experiencia?”, dijo con voz compasiva la doctora. “Yo me siento alterada, es más, me peleo por todo con todos”, di­jo una joven chica del equipo.

Otro contó que se había ido de viaje con su pareja y que no sabía si subir a las redes socia­les una foto sonriendo, a sabien­das que había gente bajo los es­combros. Yo le dije que lo mis­mo me pasaba con el programa: tras la tragedia no sabía si lle­varle alegría a la gente o mante­nernos en un tono más solemne.

“Es normal que sientan mie­do, frustración, insomnio, es­trés; vivieron un evento traumático. Mientras más rápido se reintegren a sus actividades co­tidianas, más pronto estarán mejor”, nos dijo la especialista.

Nos hizo escribir en un pa­pelito el pensamiento más ho­rrible que tuvimos. La mayoría pusimos morir o perder a uno de nuestros seres queridos en la tragedia. Terminada la pláti­ca nos pidió que escribiéramos lo que habíamos aprendido de este evento. Un porcentaje bas­tante grande coincidimos en que no hay que tomar a la ligera los movimientos telúricos. Por más chico que parezca el tem­blor, hay que estar preparados y saber cómo actuar. Hablamos de la mochila, el triángulo de vida, etc. De hecho, nos van a traer al foro a un especialista en sis­mos para que nos oriente acer­ca de cuáles son los lugares se­guros en nuestra casa, trabajo y espacios. Qué hacer si te agarra sobre el auto o en un piso alto.

Allí estuvimos más de una  hora. Yo decidí tomar la pláti­ca porque en verdad entre las noticias, lo que viví en los cen­tros de acopio, y las noches que llevaba sin dormir, en verdad necesitaba orientación de có­mo levantarme anímicamente.

Nos sirvió mucho a todos vi­vir esa experiencia con la psi­cóloga. Salimos todos a compartirle estas herramientas a nuestros familiares, que la ma­yoría pasaba por lo mismo.

Vaya sensibilidad de nuestra gran jefa, quien nos brindó es­te apoyo. También apuntó que la oficina base en Londres había hecho un fuerte donativo a Mé­xico y que si alguna de las per­sonas del equipo o familiares cercanos habíamos sufrido pér­didas económicas, se lo hicié­ramos saber. Que nos acercára­mos a ella si sentíamos tristeza o nos estaba costando ir al tra­bajo, porque allí mismo fue don­de vivimos el temblor. Nada, que somos muy afortunados co­mo equipo de tener como cabe­za de proyecto a una mujer sen­sible, preocupada por las perso­nas que laboramos en Cocineros.

¡A gozar, que el mun­do se va a acabar! Tenemos que salir adelante y si bien lo que vivimos con el tem­blor del 19 de septiembre fue traumático, nos merece­mos salir adelante y en nues­tras manos está. ¡Ánimo!

Hoy les puedo decir que como equipo estamos más unidos y más interesados en los problemas del otro. Nos miramos cada día con más amor y estamos muy unidos. Me siento muy bendecida de poder laborar en un ambien­te de trabajo tan bonito como el de Cocineros mexicanos. Lle­vo 20 años en la tele y créan­me que no en todas las producciones los jefes procuran esta unión y solidaridad. ¡Va­ya desde aquí mi reconocimiento para Coty! Nos lee­mos el próximo viernes en El manual de la buena esposa.

 

¡UP’S SE ME SALIÓ!

Mi amiga Karlita de la Mora, la esposa de Adal Ramones, es lo máximo. Me encanta que ella no tiene empacho en compartir­me sus secretos de belleza. Como tiene un pelazo, me atreví a preguntarle que shampoo usa.

Vaya sorpresa la que me llevé cuando me dio su menjurje casero. Como yo no pienso llevarme el secreto a la tumba, tomen nota, muchachas: 1/4 de taza de leche (tibia), 1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharada de aceite de coco, 1 cucharada de miel. Humede­ces puntas y te lo echas. Te haces un chongo y te lo dejas toda la noche con una gorra.

Así, tal cual me lo fue diciendo, yo se los comparto. Si quieren cabello de comercial como el que luce mi amiga güera, ya saben qué hacer. Se supone que no debería con­tarles qué se pone en la cabeza Karlita, para tener ese rubio sano y brillante, pero ¡up’s se me salió!