Criminales de restirador

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FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

 

Quieren linchar a los medios por transmitir noticias que resultan falsas pero cuyo origen está en los voceros del gobierno. Antes, los boletines oficiales eran el único sustento informativo; hoy, se han abierto micrófonos y teclas para ir más allá e indagar las tropelías incesantes de la clase política; y ésta responde, claro, tratando de difamar y señalar a los periodistas que se equivocan porque las fuentes dominantes los inducen y los llevan a callejones sin salidas.

Luego de los terremotos del 7 y 19 de septiembre pasado, a treinta y dos años de los otros que también enlutaron el espíritu nacional y a miles de familias, se han detectado fallas estructurales en diez mil escuelas y miles de edificios, sobre todo en áreas como Oaxaca, Morelos, Chiapas y Puebla, también Tlaxcala y hasta Tabasco, cuyos constructores recibieron contratos jugosos, sobre todo por parte de la Secretaría de Educación Pública, para poder llevar, decían, la educación a todos los niños mexicanos; pero, en el mismo momento de establecer compromisos, sembraron muerte, devastación y dolor. ¡Y nadie los ha investigado porque se trata de miembros poderosos de la “high life”, amigos y socios de mandatarios y ministros, a quienes el sistema protege y adula.

Así sucedió, por ejemplo, con el arquitecto y “urbanista” Mario Pani, fallecido en 1993, responsable de haber erigido edificios emblemáticos, como la Unidad Habitacion Tlatelolco, parte de ella colapsada desde 1985 y el edificio Plaza Condesa, que tiene daños irreversibles tras los terremotos del 7 y el 19 de septiembre pasado.