Buena relación con mi ex (JLo y Marc Anthony)  

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Raquel Bigorra

JLo y Marc Anthony se unieron para ayudar a Puerto Rico, tras el de­vastador huracán que azotó a La Isla del Encanto. Pero es­ta no es la primera vez que lo hacen después de su divor­cio. Los cantantes han com­partido el escenario y hasta se han tomado juntos la foto con sus nuevas parejas. Al­go así como felices los cuatro.

No se crea. Hablo en se­rio y con todo el respeto ha­cia este par de también ac­tores, quienes cada vez que los veo juntos me ha­cen admirar su grado de in­teligencia y madurez.

Deberíamos aprender­les un poco, sobre todo cuan­do hay hijos, como es tam­bién su caso. No se trata de ser amigos y seguir confián­dose secretos o intimida­des después de una ruptura. Por respeto a la relación ac­tual, no debemos caer en ese tipo de confianzas. Pero te­ner una buena relación con el padre o la madre de nues­tros hijos es primordial des­pués de un divorcio. Y por sa­lud mental propia, también.

Cuánta gente hay que cre­ció escuchando al padre ha­blar horrores de la madre. O mujeres que no pierden oportunidad para descalifi­car al ex enfrente de los hi­jos. “Ojalá que se muera”, “Qué bueno que le vaya mal”. Ese tipo de comentarios los he escuchado mil veces, y conste que a gente sobria.

El resultado son personas adultas pagando millona­das en terapia, leyendo antes de dormir cientos de libros de autoayuda, en el mejor de los casos. La realidad es que lidiar con baja autoesti­ma, inseguridades, rencores y odios, es mucha de la herencia que nos dejan nuestros padres.

La ira, el despecho, la ven­ganza, no pueden ser par­te del 2017, ni de otro año que esté por venir. Ya tene­mos acceso a mucha infor­mación de cómo alejarnos de esos sentimientos. Hay gen­te que se aferra a cargarlos de por vida y solo hace misera­ble su existencia y la de todos los que están a su alrededor.

No se confunda, si me sa­lió muy mocho, pensando que Jennifer Lopez y Marc son un par de libertinos. Lo que pa­sa es que estos newyorican ha­ce rato que se dejaron de impor­tar, gustar y todo lo que tenga que ver con el romance. Debe­mos aprender a soltar, dejar ir.

Lo que no sume, aprenda­mos a alejarlo de nuestras vi­das. Pensemos en los renco­res y odios que estaremos he­redando de generación en generación, cada que ven­gan a nuestra mente pen­samientos destructivos.

Lo que pasó, pasó. Si te en­gañaron, perdona. Si fue el pa­dre de tus hijos, perdóna­lo aún más. Porque te mere­ces una vida llena de buenos pensamientos. Regálatelo.

Ya verás cómo vivirás más fe­liz, como lo hace JLo. Si le suma ayudar al pueblo de sus raíces, Puerto Rico, ¿por qué no hacer­lo? Si a sus hijos les da tranqui­lidad emocional y les hace feli­ces ver a sus padres juntos en su cumpleaños, ¿por qué no apa­gar las velas juntos del pastel de los gemelos Max y Emme?

¿Por qué no dejar las diferen­cias atrás? No hablo de hacer sa­crificios, hablo de desechar lo que no sume en tu vida. Atréve­te a ser feliz y darle el 100 a tu pareja actual. Llenarla de amor y seguridad. Si ve que no tienes dilema con tu ex, créame que es­to será un alivio para cualquier relación. Enfócate en los regalos de la vida. Deja que todos sean  felices, incluyendo a tu expa­reja. Bien por JLo y Marc, de los que hoy estamos apren­diendo que se puede y se va­le tener una buena relación después de un divorcio; pe­ro sobre todo que se puede ser feliz con la relación pre­sente. Claro, y cómo no ser­lo, si ya superaste los dolo­res del pasado. Y vivieron fe­lices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.