¿De qué están hechos los mexicanos? De amor  

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Por Ximena de la Macorra

Qué onda, mis pepinos ¿cómo están? ¡Ay, yo tipo súper orgullosa y feliz de ser mexicana!; sí, pe­pinos, y es que con los recientes acontecimientos me di cuen­ta de qué estamos hechos los mexicanos; y la verdad es que soy tipo súper afortunada de haber nacido aquí y que, ob­vio, tengo la mejor nacionali­dad del mundo, la mexicana. Y ojalá que toda esta empatía que se generó entre todos, si­ga por mucho tiempo, o algo mejor: que se vuelva ¡nuestra nueva forma de vida! ¡Ay, no! y luego ¿qué tal los perritos res­catistas? ¿No están lo máxi­mo? No se crean, yo ya me­tí a Chelsea, mi perrita, a cla­ses de 1eros auxilios, y luego que me la entrenen para que tenga otras habilidades más que ser solo una diva, ¿hello?

Bueno, y yo también tomé conciencia de que hay que aprovechar la vida al máxi­mo, y resulta que estoy to­mando unas clases, porque ya encontré una nueva carrera que está tipo súper de moda y para la que estoy que ni pin­tada; si pepinos, voy a ser coach de vida, y aunque al princi­pio sólo me metí a esas clases pensando que era para traba­jar en la marca de bolsas y za­patos Coach, que me encan­ta, la verdad es que ¡cero que ver! Un coach de vida es un profesional, que está certifi­cado para ayudar a las perso­nas en 1ª a esclarecer sus me­tas, ya sean personales o la­borales y luego a alcanzarlas, ¿no está genial? O sea, en po­cas palabras, le ayudas a la gente a cumplir sus sueños, ¿no adoran? Pero lo mejor de esta carrera, es que reúno to­dos los requisitos; o sea, en 1ª, hay que tener excelente pre­sentación ¿no? Luego, el 2º requisito es tener todos los aspectos de tu vida resueltos, si no ¿cómo vas a aconsejar a los demás, si tú no puedes re­solver tu vida? ¿hello? Bue­no, y comparada con mis ami­gas del Regina, a las que los exmaridos no les pasan pen­sión, la verdad es que tengo una vida de ensueño; bueno, solo me falta un detallito de nada: ¡volverme a casar! Pe­ro estoy segura que ahora que me convierta en coach, de se­guro voy a conocer a muchos prospectos, y si alguno me la­te cañón, como su coach le voy a tener que aconsejar que se case tipo con alguien como yo, ¿hello kitty? Ven, pepinos, ¡pienso en todo! Bueno y por último, el requisito más im­portante para ser coach de vi­da es que te tienes que apren­der una frasecita, que todos los coaches se la pasan dicién­dote; y que yo, por suerte, con todo y que soy güera, ya me aprendí, y es la frase que di­ce: “Te tienes que salir de tu zona de confort”. o sea, si se aprenden esa frase, práctica­mente se vuelven coaches de vida, y como yo estoy tipo sú­per aplicada, decidí poner en práctica la frasecita, y me voy a salir de mi zona de confort, que es Bosques de las Lomas, para ir a conocer un nue­vo centro comercial del sur llamado Portal San Ángel, a ver si no es un portal ¡pe­ro al inframundo, pepinos!