207 Aniversario de la toma de la Alhóndiga de Granaditas

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Seguramente has escuchado de la Alhóndiga de Granaditas, si es así también estarás familiarizado con ‘El Pípila’ el valiente minero que se unió al ejército de Hidalgo para luchar por la Independencia de la Nueva España, cuya participación en la toma de este sitio fue un factor clave en el triunfo de los Insurgentes.

Hoy se cumplieron 207 años de la toma de la Alhóndiga de Granaditas, conoce más de este recinto lleno de historia que hoy en día funge como museo del INBA.

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Historia de la Alhóndiga de Granaditas

La construcción de la Alhóndiga de Granaditas comenzó en 1796 por orden del virrey Miguel de la Grúa Talamanca de Carini y Branciforte. El arquitecto fue José del Mazo y Avilés, quien fue el encargado del diseño del famoso inmueble. Los maestros a cargo de la  construcción de éste fueron Juan de Dios Trinidad Pérez y Francisco Ortiz de Castro.

Fue en el año 1809 cuando la Alhóndiga de Granaditas fue concluida y su función original era el almacenar granos. Sin embargo, esta función tuvo muy poco tiempo de vida, pues a los pocos meses fue tomada por los insurgentes. El 28 de septiembre de 1810, soldados e insurgentes comandados por Miguel Hidalgo e Ignacio Allende irrumpieron en el lugar.

¿Quién fue “El Pípila”?

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Juan José de los Reyes Martínez era un minero de San Miguel de Allende, que se unió a los Insurgentes del cura Miguel Hidalgo y Costilla, a fin de luchar por la Independencia de la Nueva España.

Era un hombre mestizo, de pelo lacio y negro, ojos rasgados, fuerte y valiente. El sobrenombre de “El Pípila” se debe a que su piel era parecida al plumaje del guajolote, y a la hembra de esta ave se le llamaba así: pípila.

Este minero acompañó al ejército de Hidalgo y Allende, desde San Miguel El Grande, su pueblo natal, hasta la ciudad de Guanajuato, donde los últimos españoles, ya vencidos, tomaron como fuerte la Alhóndiga, donde se guardaban granos y semillas. La única manera de lograr la victoria, era tomar este lugar.

Los ataques que habían realizado para llegar a la Alhóndiga parecían inútiles, por lo que Miguel Hidalgo mencionó que la única manera de entrar ahí era quemando el portón principal. “El Pípila” fue el elegido para realizar dicha acción.

De los Reyes Martínez se puso una gran losa de cantera sobre la espalda para cubrirse de los disparos, y con ella se fue arrastrando pecho tierra hacia la entrada de la Alhóndiga. En una mano portaba una antorcha y en la otra, brea o aceite, el cual untó en el portón, con lo que inmediatamente se incendió el umbral, y permitió al Ejército Insurgente penetrar la fortaleza y pelear contra los españoles para adueñarse de ella.

Así fue como contribuyó al triunfo de los Insurgentes. De hecho, se dice que participó en otras batallas, pero que finalmente regresó a trabajar en las minas y murió el 25 de julio de 1863.

Tiempo después, ya muertos Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Ignacio Allende y José Mariano Jiménez, sus cabezas fueron colgadas dentro de jaulas en cada una de las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas. Eso sucedió el 14 de octubre de 1811 y duraron ahí hasta marzo de 1821. Fueron colocadas para generar miedo en la población, advirtiendo de una muerte similar a quienes apoyen a los insurgentes

Actualmente…

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Desde 1958, la Alhóndiga de Granaditas se convirtió en el Museo Regional de Guanajuato. Es uno de los más grandes y ricos de México al tener un acervo inventariado de nueve mil 275 objetos de valor histórico y cultural.

Ahora que hemos refrescado tu memoria con estos datos históricos, esperamos que no pierdas oportunidad de visitar el recinto con gran valor histórico y cultural del estado de Guanajuato.