Más mexicana que nunca

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Raquel Bigorra

Cubana de nacimiento, mexicana por elección. Así las cosas en la vida de esta mujer que les escribe. Cómo no haber dado El Grito el 15 en familia. Traje mariachis, canté más de una ranchera. Me tomé mis tequilas y, lo más importante, pasé la noche rodeada de amigos, al grito de ¡Viva México!

Después del sismo que vivimos el pasado 19 de septiembre, pienso seguir celebrando aún más el ser mexicana. Ver cómo este país se ha unido y nos hemos abrazado para ayudar a los que perdieron un techo, a un ser querido, me hace ponerme de rodillas para darle gracias a la Virgen por estar hoy aquí.

Este miércoles les voy a contar cómo estuvo El Grito en casa. Llegó mi queridísimo Chabelo con su amada esposa Tere, quien siempre trae las manos llenas. No pueden faltar dos o tres botellas de Asti y un postre. Ahora nos trajo torta de uvas que estaba para chuparse los dedos. Mi Tere es la primera que manda Whatsapp cada vez que tiembla: Hija, ¿están bien?

Ya me contó que ella se aferra al tocador de la recámara, mientras don Xavier trata de calmarla, diciéndole que todo va a estar bien.

 Rebecca Jones llegó con Ana Celia Urquidi después del llamado de Las malcriadas. Tengo que felicitar a ambas, a Ana Celia por la maravillosa producción de la serie que apenas esta semana regresó a las 9:30 en Azteca 13. Estrenaron el lunes de la semana pasada con tremendo éxito y después del temblor, tuvieron que dejar de transmitirla para darle paso a la cobertura especial de Azteca Noticias.

El casting es maravilloso, la producción realizada casi en un 100% en exteriores, el libreto, dirección, actuación, todo me parece de una gran factura. Rebecca está maravillosa interpretando a la directora de Dulce Hogar. Después de ver la historia ya no me dan ganas de invitarla otra vez a la casa. De veras que esa Catalina Basurto tiene mala entraña. Gracias a Dios que la Jones es un encanto

También nos acompañó Shanik Aspe y su esposo Mau. Mi Shanik fue de las primeras en llegar y vaya que se lució cantando con los mariachis. Tengo que comentarles que tanto ella como su esposo han estado trabajando durísimo en los centros de acopio. Mauricio hasta fue a donar sangre y mi amiga lo mismo la veías en la Cruz Roja que en el súper comprando víveres para donar.

Jas Devael no falla en nuestros convivios. Se vino guapísimo de negro con todo y moño. Cantó divino y, como siempre, me hace sentir muy bonito cada que me dedica una canción.

Armando Araiza, un rey. No se anima a cantar pero lo disfrutamos mucho en la plática. Las dos últimas veces que ha venido lo acompaña su amiga Cristina y ya nos hemos vuelto fans de la pareja.

Mi compadre Bisogno ahora sí agarró el micrófono y mientras la comadre Cris, nada más lo grababa en el celular, Daniel se aventó sus buenas rolas cuando vio que poco a poco todos nos animamos a cantar con Chabelo. Cabe apuntar que antes aflojamos garganta con unos mezcalitos.

Mi madrina Mina, la esposa del Coque Muñiz, llegó con Marisol, su hija. La Rafaella fue la más feliz pues le trajo de regalo una cobijita que ella misma tejió con sus manos. Me contó Teresita, quién es su vecina en San Antonio, que allá anduvo la chamaca buscando hilo del fino, para tejerle en gris y rosa, la cobija a mi chiquitica.

Aquí anduvo en medio de la fiesta caminando como fantasmita la niña, con la colcha en la cabeza. Cómo no amar a los Muñiz con estos detalles.

Pero la que sin duda se llevó la noche fue Laura Zapata. El porte, la voz y la interpretación de Laurita nos tenía a todos con la boca abierta. Sabemos que ha grabado y es cantante, pero cuando la tienes enfrente interpretando La Llorona, hay que ponerse de pie y aplaudirle. Con decirles que después de disfrutar a Laura, nos achicamos, y no nos atrevíamos a echar gorgorito. Hasta que ella misma nos invitó a todos a cantar La diferencia. Fue así como hoy guardamos un maravilloso recuerdo de esa noche. Mi Bisogno, Chabelo, Jas Devael, Shanik, Laura Zapata y esta que les escribe, compartimos el micrófono y al son del mariachi, nos unimos por este amor a México que no solo aflora el 15, sino, todos los días. Aún más en momentos como estos que vive el país.

Tengo que reconocer que todos le han entrado a la ayuda. Laura se fue en un camión a Morelos a llevar agua, alimentos y ropa a familias damnificadas. Me siento muy orgullosa de mis amigos. Puedo con orgullo decir que todos aman a este país que hoy siento más mío que nunca.

¡A gozar, que el mundo se va a acabar! Aprendamos a vivir el aquí y el ahora. Sigamos siendo solidarios y compartidos en las buenas, como el 15 de septiembre que todo es fiesta y alegría, y en las malas, como después del temblor del 19 de septiembre. México está de pie y sin duda vamos a reconstruirlo. Nos leemos el próximo viernes en El manual de la buena esposa.