Terremotos y solidaridad

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Ante la tragedia que enluta al país tras los sismos del 7 y 19 de septiembre que afectaron el centro y sur de la República, una vez más es el pueblo el que ha dado el ejemplo y brinda la solidaridad sin condiciones, como lo hacen los banqueros y empresarios que junto con algunos políticos lucran con el sufrimiento de los mexicanos.

Como se demostró con el terremoto de hace 32 años, el Gobierno federal y los estatales tardaron en reaccionar, en tanto que la desconfianza hacia instituciones políticas es tan grande que la ciudadanía ha optado por hacer llegar la ayuda directamente a los damnificados o en todo caso no perder su trayectoria final, debido a la sospecha de que parte de ella se utilice electoralmente en los comicios del próximo año.

Ejemplar ha sido la actitud de los jóvenes, hombres y mujeres, la ciudadanía en general, que reaccionaron de inmediato al movimiento telúrico de la una con 19 minutos del pasado martes, no así las autoridades del Gobierno de la Ciudad de México encabezadas por Miguel Mancera, que dos días antes había lanzado su osadía de querer ser presidente cuando, aunque lo nieguen sus colaboradores, es repudiado por la mayoría de sus gobernados.

Las razones sobran y se impone el señalamiento de que mucho tiene que ver con los trágicos sucesos el permitir la invasión de megaproyectos inmobiliarios, a sabiendas de que la capital está montada sobre lo que fueron mantos acuíferos. Bien describió lo que ha sido la administración Mancera el diputado de Morena, César Arnulfo Cravioto Romero durante el quinto informe presentado por el primero. Dijo que “Ternurita” –como le llaman– transita por un rumbo marcado de ambiciones y corrupción, atropellando los derechos y las conquistas sociales. Habló de la inseguridad –cada día son asesinadas tres personas en la ciudad– y de las construcciones irregulares, de las cuales Morena ha registrado 384 casos de obras con alguna irregularidad: de la venta de los espacios públicos que es una constante con Mancera, basta con mencionar las supuestas renovaciones de los paraderos, cuando en realidad se trata de otorgar concesiones por 40 años para edificar hoteles y centros comerciales en el espacio que se supone es de la ciudadanía.

Por ello, pidió un rotundo No al Programa General de Desarrollo Urbano porque mantiene una política urbana y ambiental que ha derivado en la devastación de nuestras colonias, barrios y pueblos y en la sistemática violación de los derechos humanos. Agregó que un logro de este gobierno que podemos rescatar es que pasamos de adoptar un bache a socavón. Cada vez más se presentan hundimientos que son resultado de una política de excesiva extracción de agua y de un total abandono de la red de drenaje y agua potable.