No son los temblores… Matan las malas construcciones

112

Los edificios que fueron construidos o reforzados después del 85 y se desplomaron, son responsables quienes participaron en su construcción

 

Por Rogelio Jiménez Pons

1ª PARTE

Nací y viví 24 años en la colonia Roma, del otrora Distri­to Federal. De muy ni­ño me tocó el temblor de 1957, cuando cayó el Ángel de la Independen­cia, me tocó ver cómo un edificio de vivienda de 8 nive­les, en la contraesquina de don­de vivíamos, caía desplomán­dose por completo.

Esa escena impactante aún la recuerdo claramente, pero también recuerdo que mi ma­dre decía que ese nuevo edifi­cio se estaba construyendo mal, y ella tenía idea de lo que decía, pues tuvo un negocio de mate­riales de construcción.

Desde entonces sabíamos – los que vivíamos en las colo­nias que estaban edificadas en lo que fue la zona lacustre–, que los temblores se sentían más y sus efectos eran mayo­res por las características del subsuelo.

Éste último temblor del 19 de septiembre, de 7.1 grados, se sintió aún más fuerte que el de 8.1 grados del 85, obvio, por lo cercano del epicentro, ahora a 120 km, mien­tras que hace 32 años fue a casi 400. Según la UNAM, éste último re­gistró mayores niveles de intensidad en comparación al de 1985.

Y de acuerdo con los Ma­pas de Aceleración Estimada para el Va­lle de México, con los que se mide la inten­sidad de los sismos, el de 2017 registró una aceleración máxima de 58.83 centímetros sobre segundo al cua­drado (cm/s*s), mien­tras que el de 1985 re­gistró una máxima de 32.58 cm/s*s.

Pero pese a eso, a diferen­cia de hace 32 años –cuando se desplomaron más de 250 edifi­cios y resultaron afectados cer­ca de 10 mil edificaciones–, ahora sólo cayeron 40 inmue­bles, con más de 4 mil edificios dañados… y de nuevo en las mismas colonias que ocupan la zona lacustre.

La gran diferencia radi­ca en el nuevo reglamento de construcción que se modificó a partir de 1985, y que consi­dera nuevos coeficientes pa­ra sismos en toda la República Mexicana. Esto en general sig­nifica que en los edificios que fueron construidos o reforzados después del 85 y se desplomaron, son responsables quie­nes participaron en su construcción.

De haber cumpli­do con el nuevo regla­mento, teóricamente no debieron haber co­lapsado.

Se debe investigar y con evidencia técnica y científica fijar responsabili­dades…