Con Mariana Torres, una chica solidaria

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Con una labor incansable, la actriz de Hoy voy a cambiar no ha dejado de trabajar estos días en varios centros de acopio

 

México está de pie gracias a la unión de todo el país, que hombro con hombro es­tamos trabajando por levantarnos. En el gremio artístico mucha labor han hecho nues­tros compañeros artistas. Me ha tocado ver a Mariana Torres y a varios compañeros llevar ayuda a centros de aco­pio y quedarse a cargar, reci­bir y etiquetar los víveres y ayuda que lleva la población.

Cara a cara la entrevis­té para BASTA!, porque me impactó verla cham­bear duro por México. Le­jos de su personaje de Lu­pita D’Alessio, en jeans, pla­yera y botas, bajo ningún reflector, esto me comentó.

 

¿Qué te movió a estar aquí, Mariana?

Lo que me movió a ayudar fue ver la situación por la que atraviesa México. Nos sen­sibilizó el ver gente sufrien­do, atrapada. Esta es una for­ma también de agradecer el que nosotros estuviéramos bien. Ayudar solidariamente, no importaban las horas, el hambre. Ahí estuvimos y se­guiremos, con mucha gente.

Nos vimos en el centro de acopio de la central de Bomberos de Tlalpan, pero sé que estuviste en otros centros.

Luego luego dije: “Pues a ver en qué puedo ayudar”. El pri­mer día repartimos comida. Cuando nos dijeron que co­mida preparada había en la mayoría de albergues y cen­tros de acopio, nos movimos. Entonces nos fuimos a apapa­char a la gente que llevaba todas las camionetas llenas de ayuda, rumbo a Xochimilco. No sabes qué bonito nos decían ¡GRACIAS! Es gente que ha trabaja­do sin parar y nos decían que ya no se acordaban ni de comer.

También estuviste llevando ayuda fuera de la Ciudad de México.

Sí, me fui a Morelos, porque en la Ciudad de México se veían más llenos los centros de acopio. La verdad es que aquí la gente se ha volcado a ayudar, no ha faltado la solidaridad. Allá en Morelos confirmé además que sí se entre­gó la ayuda de los mexicanos. Es­tuve también recibiendo, clasifi­cando, empacando, entregando.

Qué maravilla las redes sociales cuando les damos un buen uso. Vi que también las usaste para informar y pedir ayuda a la gente.

Las usé sobre todo para invi­tar a la gente, nos siguen de mu­chos países también y tuve la di­cha de poder motivarlos. Na­die es ejemplo de nadie, pero sí valía la pena decirle a la gen­te qué era lo que nos hacía falta en distintos centros de acopio. Y así, se sumaron empresas so­lidarias y gente de todos lados.

Bien lo dices, que la gente se ha volcado a ayudar. Yo creo que México cambió, hoy México está mucho más unido, ¿no crees?

Definitivamente, sí cambió y para bien. Los ciudadanos no nos esperamos a que nos dije­ran qué hacer, estas sacudidas que nos sirvan para crecer, para transformarnos en mejores per­sonas. Todos estos días que es­tuve con la gente, sentía una se­guridad, sentía que nada ma­lo me podría pasar. El espíritu de la gente me cobijó. Le pido a México no perder este espíri­tu solidario, que sigamos así y nos mantengamos con esta ac­titud. He sido testigo de gente que se ha quitado hasta lo que no tiene para ayudar. Me sien­to muy orgullosa de mi país.

¿Alguien en tu familia te enseñó a ser solidaria? Compártenos un poquito de quién lo aprendiste.

Toda mi familia cada año en el Día de Reyes, desde que yo me acuerdo, nos juntamos para re­galar juguetes. Cada año nos es­peran en una comunidad de ba­jos recursos, en León, Guana­juato, y ya hasta nos esperan con desayuno para recibirnos. También nos juntamos en fami­lia para llevar comida y un po­quito de aliento y esperanza a lugares como hospitales. Sí so­mos una familia que nos gus­ta ayudar. De ellos lo aprendí.

Qué padre ver a una chava con estos valores que me parece que son los valores de los jóvenes. Tan preocupados estábamos por los millenials, por percibir­los como una generación apá­tica; vean nada más la clase de lección que nos han dado.

En esta labor toda la socie­dad se ha unido como bien dice Mariana, no nos espe­ramos a que nos dijeran qué hacer. México está de pie y va­mos por más. Falta mucho por hacer pero ya dimos el pri­mer paso, estar unidos y ser solidarios. Nos leemos maña­na en Ahí viene la Bigorra.