Por encima

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Rafael Loret de MOLA

Nos pasan por encima, una y otra vez; a veces, ni siquiera nos damos cuenta pero ocurre sin remedio. Lo mismo en Veracruz –con varios gobiernos deplorables al hilo-, que en Coahuila –donde surgió el nepotismo moderno si bien, en Michoacán, los Cárdenas, cuatro de ellos, Dámaso, Lázaro, Cuauhtémoc y Lazarito, se llevan la palma–, o Nayarit, Oaxaca, Quintana Roo, el Estado de México y un largo etcétera. Pasado el temporal, se recuentan los daños dándose vuelta a la hoja lo más rápido posible. No entiendo, dadas estas condiciones inclinadas a favor de los fraudes comiciales descarados, cómo se pretende embaucar al electorado en una nueva cruzada para derribar la inercia e iniciar el tan decantado cambio, un término que debiera prohibir la Suprema Corte, como lo hizo contra los señalamientos homofóbicos, que tanto nos recuerda a La Tremenda Corte del cubano Tres Patines, una joya entre las series radiofónicas de la parodia fina. En este caso sería para sortear los ataques acústicos, una modalidad estrenada en Cuba contra los diplomáticos estadounidenses acostumbrados a no escuchar jamás. En Nayarit estrenan gobernador-junior, Antonio Echevarría García, hijo de la senadora Martha Elena García y del exgobernador Antonio Echevarría Domínguez, los accionistas principales – únicos, en realidad–, del Grupo Álica, del que se dice es dueño de “medio estado” y por ello condicionó puestos de trabajo a quienes votaran por el heredero de la pequeña mafia, obviamente tan conectada con la delincuencia organizada como el saliente Roberto Sandoval Castañeda.