Verde esperanza

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Por Guillermo Correa

Dicen que el Palacio de Convenciones parecía la sede del Partido Ecologista Mexicano porque todos los congresistas se habían vestido de verde, como en ocasiones luce el campo mexicano. El verde de la Esperanza, uno de los tres colores que distinguen al Partido Revolucionario Institucional, pero que en esta ocasión no era recomendable usarlo para vestir con chalecos esmeraldas a los cenecistas y a sus invitados, entre ellos los presidenciables del gabinete y el propio líder del tricolor, Enrique Ochoa Reza, quien más parecía, y le queda bien lo verdoso, el dirigente del Partido Verde que fundó hace años Jorge González Torres para el disfrute familiar y de amigos.

Cuentan que ese detallito, el de la CNC aceitunada, fue la comidilla del día pues todavía la noche anterior se aseguraba que inauguraría el Presidente de la República quien sin explicación pública alguna no se apareció.

Fue el gran desaire ya que durante todo su mandato jamás había faltado a un evento como éste, sobre todo de la organización más antigua y numerosa de México que lo “destapó” precisamente hace seis años en el Estado de México. Una semana antes del evento campesino, en una entidad famosa por su violencia e inseguridad, Enrique Peña Nieto se había vestido de rojo en la asamblea de los legisladores del tricolor, como su máximo dirigente.

Todavía en la tarde anterior se aseguraba en conferencia de prensa que al 79 Congreso Nacional Extraordinario de la CNC había sido invitado, como es tradicional, el Presidente de la República Enrique Peña Nieto. Se estimó entonces una asistencia de 10 mil delegados –todos de verde, como si fueran del Ecologista– de las 32 entidades federativas de México, y gobernadores que mantienen su espíritu y vocación cenecista, así como funcionarios de alto nivel de las dependencias relacionadas con el agro.

Desgraciadamente para los organizadores ni siquiera fue el secretario de Gobernación, el también presidenciable, Miguel Ángel Osorio Chong. La representación presidencial recayó en otro suspirante, José Calzada Rovirosa, titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca –un respiro— y Alimentación, mejor conocida como SAGARPA. El exgobernador de Querétaro que no se cansa de proclamar que somos ¿somos? la décima segunda potencia alimentaria del mundo, olvidándose de los más de 40 millones de mexicanos casi muertos de hambre, según reconoce el INEGI.