Tras terremoto, ahora hay escasez de agua

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Por Agencia BASTA!

Además de muertes, lesiones y destruc­ción, el sismo está provocando escasez de agua, pues los tres pozos que representan la red principal de abastecimiento para los habitantes de Iztapa­lapa dejó de recibir suministro.

Miguel Ángel Mancera, Je­fe de Gobierno, señaló que ya hay escasez en esa delegación, así como en Tláhuac, por lo que ordenó concentrar pipas de agua en esas zonas.

También en Ciudad Neza­hualcóyotl, Estado de México, alrededor de 310 mil personas no tienen agua en sus hogares, debido a fracturas y daños en dos redes hidráulicas provocadas por el sismo, como las que se presentaron en la línea de conducción del ramal Mixquic- Tláhuac, que abastece de agua a la zona centro.

Mientras que los pozos de agua del lago Nabor Carrillo, que conducen el líquido a la zona norte, dejaron de operar por problemas en el suminis­tro de energía, explicó el alcal­de, Juan Hugo de la Rosa.

“La mayoría de los pozos que abastecen hasta la zona cen­tro del Municipio como a la zo­na norte salieron de funciona­miento con el sismo.

“Los pozos que están sobre el lago Nabor Carrillo salie­ron de operación porque con el sismo tuvieron problemas en sus instalaciones eléctri­cas, se cayeron sus transfor­madores, están en este mo­mento en proceso de repara­ción”, dijo De la Rosa.

Explicó que su administra­ción está arreglando por su cuenta el Tanque La Calde­ra y solo esperan que la Comi­sión Nacional del Agua (CONA­GUA) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hagan los trabajos pertinentes para de­volverle la tranquilidad a por lo menos medio millón de habi­tantes que resultaron perjudica­dos en sus hogares.

Explicó que son en total 30 colonias que no cuentan con el vital líquido y que ya están agi­lizando a ambas instancias, pa­ra que se solucione el problema más rápido.

Las autoridades mexiquen­ses esperan que el suminis­tro de agua sea restablecido el martes, además de que la alcal­día contempla instalar grandes tinacos en las zonas afectadas para que los habitantes aca­rreen agua.