Recordando al Rey de la Velocidad

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  • Allens Cash, el caballo más rápido de la tierra en las 250 yardas, dejó de existir en febrero, pero su legado perdura en la hípica nacional

El 4 de marzo de 2012 será recordado por siempre como el día en que el Talibán ascendió al Monte Olimpo de la hípica. Fue cuando el ícono, ya de cinco años, paladín de los carriles, conquistó el primer título de velocidad obtenido fuera de Estados Unidos al alzarse en agarrón con un viejo rival de los carriles, El JR, en la carrera preparatoria al Clásico Velocidad, con 12.72 segundos. Pero eso no sería todo.

Allens rompería su propia marca durante el Clásico, cuando detuvo el reloj en 12.58, llevado por su inseparable Ismael Parra, asegurándose la inmortalidad. Su marca sigue siendo la mejor en la distancia por la American Quarter Horse Asociation con sede en Amarillo, Texas.

“Su trascendencia, para mí, radica en las marcas de velocidad que estableció, es un tiempo muy rápido y en esas distancias no suelen figurar caballos adultos como él lo fue cuando lo rompió. En carreras consecutivas estableció sus registros superándose a sí mismo, algo que yo no recuerdo que se haya conseguido en la historia”, comentó Luis Prieto, croni hípico que documentó para medios internacionales el paso de El Talibán por el mundo.

Allens Cash llegó a las competencias del Hipódromo de las Américas a los cinco años de edad, cuando ya era todo un ícono de las parejeras en nuestro país, por eso su récord parece una anomalía, lo consiguió llegando invicto a una prueba para caballos “bebés”, con cuatro salidas exitosas y de ahí la revista A Caballo lo bautizó como El Rey de la Velocidad. Su historia luego de tal gesta es más bien una tragedia. Decidieron retirarlo porque ya batallaban demasiado para meterlo al remolque y traerlo desde Tecamachalco a la Ciudad de México.

El Talibán protagonizó una de las recordadas emisiones del Domador de Caballos de National Geographic, programa conducido por Martín Ochoteco, donde también se ilustra la herida en el nacimiento del copete que se hizo la leyenda con el techo del remolque. Allens correría esa carrera aún herido y sangrante y rescataría el segundo lugar.

Ya en el retiro, en junio de 2013, AlleAllens Cash tendría su carrera de despedida, una parejera en el carril de El Verdugo, en Puebla, la cual ganó. Desde ese momento, el poseedor del récord de la velocidad en las 250 yardas, se dedicó a servir como semental, pero esa nueva faceta no le dio demasiados vástagos.

“Yo tengo una potranca hija de él, pero consulté y sólo hay ocho crías registradas en la AQHA, las cuales son pocas”, dijo Prieto, que conoció a Allens desde dosañero. Prieto, también caballista, relató los últimos momentos de Allens Cash.

“Era demasiado nervioso y según los médicos, ese temperamento tan ardiente se tradujo en úlceras estomacales. Siempre después de cada carrera había un riesgo de cólico con él y ese problema se fue agudizando”, dijo.

Allens Cash murió el 19 de febrero de este año, “simplemente se desplomó. Ya se había ido”, menciona Luis con algo de tristeza en la voz. “La autopsia reveló que fueron los cólicos los que se lo llevaron”, resumió Prieto.

Una de sus úlceras era del tamaño de la palma de una mano regular y ocasionó lo que pudo ser un cólico fulminante, en opinión del experto. Fue sepultado en el mismo predio de su cuadra, El Forastero. Allens Cash tuvo un paso muy fugaz por Las Américas, sin embargo, la excepcionalidad del hoy legendario Talibán vivirá durante mucho tiempo en la memoria de los amantes de la velocidad