El Pensil mexicano

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Qué Tanto Es Tantitiito

Por Armando Ramírez

Hay barrios que cargan con mala fama pero cuando se adentra en ellos se descubre que el león no es como lo pintan, están poblados de gente trabajadores como los cuates de la Pensil. Ellos me explicaron que el famoso jardín del siglo XIX, emblema del barrio y por el cual recibe su nombre, Pensil, significa eso, un jardín muy grande, muy cuidado. Al principio se llamó Pensil americano, pero cuando sucedió la intervención norteamericana le cambiaron el nombre a Pensil mexicano, si observa el arco donde está cincelado el nombre de “Pensil mexicano” hay una “a” y descubre que la palabra “mexicano” está superpuesta a la palabra “americano”.

Unos cuates de un taller de fotografía me enseñaron a los personajes del barrio de la Pensil, un señor peluquero de 86 años de edad que se recorta el bigote y usa pantalones de pretina y zapatos muy bien boleados, su vieja peluquería es un museo, encontramos una estufa para calentar y humedecer  las toallas que usan para afeitar, las sillas son del año del caldo, de marca japonesa. Y lo maravilloso es que el señor va a bailar a los lugares que hay en avenida Hidalgo, donde se luce en la pista y la conquista amigas. También me presentaron al sastre del barrio, hace trajes de casimir inglés como mandan los cánones, viste pantalones con valencianas y camisa de manga larga y cinta de medir colgada en el cuello, en la mano lleva una greda para marcar,  le enseña a su hija el oficio del sastre, dice que ahora se hace ropa para usarse, lavarse una vez y luego tirarse, sus trajes duran hasta ocho años.

Igual conocí a un herrero genial, él ha hecho las puertas más bonitas de la Pensil y escaleras espectaculares, es intrépido para treparse en las alturas y soldar, se ha roto un brazo y una pierna pero es Juan sin miedo, lo sigue haciendo con cariño por la herrería, nos recuerda que la herrería en tiempos antiguos fue un gran arte de la forja para crear formas caprichosas con el hierro y hacer rejas para palacios o balcones, este maestro es de esos artistas que levanta enormes escaleras en casas de tres pisos en forma de caracol muy bellas.

Uno se pregunta ¿hay más gente buena y trabajadora en este barrio de pelafustanes, como en muchos barrios de la Ciudad y que no merecen ser señalados?, digo, qué tanto es tantito.